Entre las grandes extinciones que ha sufrido nuestra Tierra, ninguna ha sido tan devastadora como la ocurrida hace unos 252 millones de años: se la conoce como la Gran Mortandad. Este nombre refleja la magnitud del evento, que ahora se estudia para entender cómo la extinción masiva afectó a los océanos.
Más de tres cuartas partes de las especies del planeta se extinguieron y más de la mitad de las familias de animales y plantas desaparecieron para siempre. Las eras siguientes vieron un profundo cambio en el mundo, y lentamente, las ramas del árbol de la vida comenzaron a crecer en direcciones nuevas e inesperadas.
Impacto de la Extinción Masiva en la Vida Marina
La mayor extinción en la historia de la Tierra, hace 252 millones de años, provocó una reconfiguración de los océanos. Las extinciones masivas reducen la biodiversidad y reorganizan por completo la distribución de la vida, afectando la conexión de los mares y la evolución de los organismos que los habitan.
Un estudio realizado por la Universitat de València (UV) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET-Argentina) ha examinado el efecto histórico de esta extinción, que tuvo consecuencias significativas para las especies locales. La desaparición de gran parte de las especies marinas dejó únicamente a unas pocas capaces de expandirse por el planeta.
Lecciones para la Comprensión de las Crisis Ecológicas Actuales
El estudio se centra en la fase de reexpansión de la vida marina tras las extinciones masivas, utilizando bivalvos, parientes de almejas y mejillones actuales, como grupo de referencia en el registro fósil.
Sonia Ros, profesora del Departamento de Botánica y Geología de la Facultat de Ciències Biològiques de la UV, explicó que los resultados muestran que, “después de la crisis, los mares del planeta eran sorprendentemente homogéneos: muchas especies aparecían en lugares muy distantes entre sí”.
El equipo de investigación también estudió cómo este acontecimiento influyó en la reconstrucción de comunidades. Examinaron si las especies que existían en el planeta antes de las extinciones continuaron o si surgieron nuevos grupos comunitarios.
Registro Fósil de Bivalvos: Una Ventana a la Reconfiguración Marina
La especialista en la dinámica de la paleodiversidad de los bivalvos del Triásico y Jurásico Inferior argumenta que, con el tiempo, especialmente durante el Triásico Medio, “surgieron nuevas especies y empezaron a diferenciarse grandes regiones biológicas, como el océano Tetis (precursor del Mediterráneo) y el Pacífico, cada uno con fauna característica”.
Hacia finales del Triásico, “estas zonas estaban claramente separadas, marcando el inicio de los ecosistemas marinos modernos”, añadió.
Este suceso marcó el inicio de una fase de cosmopolitismo, caracterizada por una visión global más universalista. La mayor extinción de la historia de la Tierra dejó los océanos de todo el planeta significativamente vacíos, y estos ecosistemas marinos tardaron millones de años en recuperarse.
La amplia base de datos global y el uso de herramientas de análisis de redes, similares a las que se utilizan para estudiar conexiones sociales o de internet, han permitido a los investigadores realizar una reconstrucción centrada en la organización y dispersión de los organismos tras la extinción.
Esta investigación ha recibido financiación parcial de ayudas públicas del Programa Estatal de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema de I+D+I, así como del Programa Estatal de I+D+I Orientado a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación.
