El Gobierno ecuatoriano ha tomado una decisiva medida al suspender toda actividad minera en la provincia amazónica de Napo, así como en las plantas de El Oro y Loja, ubicadas en la frontera con Perú. Esta decisión responde a la preocupante contaminación de ecosistemas sensibles y fuentes hídricas provocada por actividades ilegales, según informa el Ministerio de Ambiente y Energía.
La decisión marca un punto de inflexión en la política ambiental del país y evidencia el choque entre crimen organizado, recursos naturales y la supervivencia de comunidades enteras.
Se ha constatado la presencia de metales pesados, como cobre, plomo, arsénico y cadmio, así como cianuro, en concentraciones que superan los límites máximos permisibles en los ríos Calera y Amarillo, pertenecientes a la cuenca hidrográfica Puyango-Tumbes, en el sur del país. También se ha registrado contaminación en la cuenca del río Napo.
Impacto ambiental que motiva la suspensión de la minería ilegal en Ecuador
La ministra Manzano ha remarcado que el objetivo de esta medida no es solo detener las actividades ilegales, sino recuperar los ecosistemas afectados y garantizar el acceso al agua limpia para las comunidades.
Restauración ecológica tras la suspensión de la minería ilegal en Ecuador
Aunque esta medida no tiene un plazo definido para su levantamiento, representa un paso firme para revertir décadas de contaminación fluvial, proteger la Amazonía y asegurar que la minería que se realice en el país cumpla con estándares ambientales y sociales.
