En sus memorias, el rey emérito Juan Carlos I confiesa erratas a lo largo de su vida, como haber aceptado un «regalo» de cien millones de dólares del rey de Arabia Saudí, y expresa su admiración por Franco, mencionando: «Gracias a él fui rey».
El vespertino francés Le Monde revela algunos pasajes de Reconciliación, el libro de memorias del monarca, que llegará a las librerías francesas en una semana antes de su publicación en diciembre en España. Avances habían sido divulgados por los semanarios Le Point y Le Figaro Magazine.

En estos extractos, Juan Carlos afirma haber tenido «relaciones personales y frecuentes» con el dictador Francisco Franco, por quien transforma cierta admiración en palabras: «Le respetaba enormemente, apreciaba su inteligencia y su sentido político. Nunca dejé que nadie le criticara delante de mí».
El libro, cuya publicación coincide con el 50 aniversario de la muerte de Franco, destaca que Juan Carlos es consciente de haber decepcionado a muchos, al dejarse llevar por sus «debilidades» y cometer «errores de juicio por amor y amistad», además de mantener «amistades nefastas».
Juan Carlos se refiere especialmente al regalo del rey saudí en 2008, admitiendo que «puede parecer inapropiado a algunos», aunque él lo califica como «un donativo generoso de un hermano». Reconoce que se trató de «un regalo que no supe rechazar, un grave error» y planeaba usarlo para sus necesidades tras su jubilación, «lejos de la vida oficial española».
“Soy el único español que no cobra pensión tras cuarenta años de servicios”
Juan Carlos afirma: “Soy el único español que no cobra una pensión tras casi cuarenta años de servicios”, enfatizando su experiencia como monarca de España de 1975 a 2014.
Reconoce haber estado rodeado de un «entorno malintencionado», de haber confiado en empresarios poco escrupulosos y de haber cedido a presiones, llegando a verse «en medio de un lío financiero» que lo superaba. «Actuaron en mi nombre, pero sobre todo para su beneficio personal”, añade.
Asimismo, lamenta su viaje a Botsuana en 2012, al que describe como «un recorrido lejano y costoso» que sorprendió ante la situación del país, una experiencia que «en las conciencias de algunos sigue siendo sospechosa».
La llegada de Letizia “no ayudó a la cohesión” familiar
Juan Carlos muestra ternura hacia su esposa Sofía, a pesar de lamentar «amargamente» que no la ha visto en Abu Dabi. Reconoce un «desacuerdo personal» con la actual reina Letizia, mencionando que su llegada «no ayudó a la cohesión de las relaciones familiares».
Las memorias, según Le Monde, no abordan las relaciones extramatrimoniales que Juan Carlos pudo haber tenido; sin embargo, confiesa ser víctima de «debilidades que pensaba poder ocultar», junto a «torpezas» y «desvíos sentimentales».
Finalmente, el rey emérito expresa su tristeza por la distancia con su hijo, el actual rey Felipe VI, quien, dice, le ha «dado la espalda por deber». «Entiendo que como rey tenga una posición pública firme, pero yo sufría de que se mostrara tan insensible», reflexiona Juan Carlos, recordando un encuentro en la Navidad de 2020 donde ambos se sintieron «encerrados en el silencio de la incomprensión y el dolor».
