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Recientemente se dio a conocer un informe sobre los combustibles fósiles que pone en entredicho la situación de las petroleras y nos sitúa ante la realidad de los coches eléctricos. Para sorpresa de muchos, se gasta menos en electricidad que en gasolina.
Según un estudio de 2018 de la Universidad de Michigan, el coste de electricidad para mantener un coche eléctrico es de solo 485 dólares al año, mientras que para un coche de gasolina, el gasto en combustible alcanza los 1.117 dólares. Esto se debe a que los coches eléctricos son entre 2,6 y 4,8 veces más eficientes por kilómetro recorrido y a que los precios de la electricidad suelen ser más estables y predecibles que los de la gasolina, que pueden variar drásticamente debido a eventos globales.
Los vehículos eléctricos también presentan una clara ventaja en los costos de mantenimiento, ya que al tener menos piezas móviles que un coche de gasolina, no es necesario cambiar bujías, aceite de motor ni filtros. Además, incorporan frenado regenerativo, lo que reduce el desgaste de las pastillas de freno.
Gracias a todas estas ventajas, sus costos de mantenimiento y reparación son aproximadamente un 40% más bajos por kilómetro que los de un coche de gasolina similar, lo que representa una diferencia notable en la economía a largo plazo.
Una inversión que vale la pena
En cuanto al precio de compra, un vehículo eléctrico sigue siendo un poco más caro, pero la brecha se está cerrando rápidamente. Este costo inicial se puede reducir con los incentivos fiscales estatales que permiten un ahorro significativo.
Donde realmente se nota la diferencia es a largo plazo; de hecho, un estudio de 2025 concluyó que, en cuatro de cada cinco categorías de vehículos, tener un coche eléctrico es más económico a lo largo de su vida útil.
Es fundamental recordar que la decisión de compra ya no se trata solo de rentabilidad, sino de un cambio de mentalidad que facilita el ahorro de dinero mientras se contribuye a un futuro más sostenible.
¿Quién diría que la movilidad eléctrica sería más rentable? Aunque parecía un sueño, esto ya es una realidad. A largo plazo, se gasta mucho menos dinero en un coche eléctrico que en uno a gasolina, indicando que esta es la movilidad del futuro. Además, Alemania ha superado los problemas relacionados con las recargas, pavimentando así el camino para un cambio significativo.
