Catarroja (Valencia) – El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, ha declarado este viernes durante ocho horas como testigo ante la jueza de la dana, asegurando que, contrariamente a lo que sostiene la Generalitat, «no hubo ningún apagón informativo» el día del fenómeno meteorológico. Esta declaración se produce a casi once meses de las inundaciones que causaron la muerte de 229 personas en la provincia de Valencia.
Polo defendió que solicitó en dos ocasiones al Centro de Coordinación de Emergencias (Cecopi) que advirtieran a la población sobre la situación y que se les pidiera subir a pisos altos. El presidente de la CHJ expresó su confusión sobre las «demoras» en alertar a la población, señalando que el mensaje de alerta Es-Alert llegó a las 20:11 horas, cuando él había comenzado a pedirlo desde las 17:30 horas. Además, subrayó que cuando la consellera de Interior, Salomé Pradas, proponía acciones, «ella misma dudaba de si estaba capacitada para tomarlas».
El barranco del Poyo
En relación con la situación del barranco del Poyo, Polo indicó que «ahora es muy fácil sacar conclusiones a la vista de lo sucedido», pero destacó que el sistema de información automático de la CHJ «tiene la limitación que tiene y tiene el alcance que tiene». Dijo que el dato proporcionado por el sensor «era congruente con todo lo que estaba pasando».
Aseguró que el sistema de información hidrológica «no dejó de dar información en todo momento» y explicó que no tenían conocimiento de que, al mismo tiempo, estaban ingresando 2.000 metros cúbicos por el barranco de la Horteta y mil metros cúbicos por el barranco de Gallego. Todo esto, junto con el flujo de agua en el Poyo, «genera la catástrofe».
Testigos presentes durante la declaración han apuntado que Polo admitió que el 29 de octubre estuvo más centrado en presas y grandes cauces que en barrancos, y no consideró relevante informar sobre la crecida de ramblas como la del Poyo.
Según la documentación presentada a la causa por la CHJ, se registraron dos avisos a las 15:04 y 16:13 horas, informando del descenso progresivo del caudal del barranco del Poyo hasta los 28,7 m³/segundo. Sin embargo, no se emitieron más avisos hasta las 18:43 horas, cuando se comunicó un caudal de 1.686 m³/segundo, con tendencia ascendente.

La CHJ daba información de los grandes ríos
El fiscal preguntó a Polo por qué la CHJ no emitió información durante más de dos horas sobre el cauce del Poyo. Polo respondió que se estaba proporcionando datos sobre los grandes ríos, ya que de los barrancos no hay tiempo de reacción suficiente. Insistió en que la información de la red de sensores de la CHJ es «complementaria» y que habría sido necesaria una planificación previa para gestionar la emergencia, aunque consideró que nadie podía prever lo que finalmente ocurrió.
También se le preguntó cuándo fueron conscientes en la CHJ de lo que había sucedido en el Poyo, a lo que respondió: «Tarde, bien metida la noche».
Riesgo de desborde en la presa de Forata
Polo aclaró que nunca afirmó que la presa de Forata iba a colapsar, sino que había riesgo de vertido por coronación. En los primeros momentos de la reunión, él fue quien advirtió del peligro de desborde y propuso enviar un mensaje a la población para que subiera a pisos altos.
José María Bueno, abogado de uno de los dos imputados en la causa, Emilio Argüeso, declaró a la salida del juzgado que Polo admitió que «no era previsible lo que ocurrió en el Poyo para él», subrayando que «mucho menos» lo era para la Generalitat y el equipo de Cecopi.
