El Parque Nacional Portobelo es un área protegida ubicada en la provincia caribeña de Colón, Panamá, que celebra su 49 aniversario desde su creación en 1976. Tiene una extensión de aproximadamente 36.000 hectáreas, de las cuales una quinta parte corresponde a áreas marinas.
Fue establecido en virtud de una ley de 1976 que colocó al histórico pueblo de Portobelo y su entorno natural bajo un único marco de protección, siendo pionero en la conservación conjunta del patrimonio cultural y los ecosistemas.
El Parque Nacional Portobelo reúne bosques tropicales, arrecifes de coral, manglares y playas que son hábitats fundamentales para la biodiversidad regional y el sustento de las comunidades cercanas. Ecológicamente, el área se encuentra dentro de la región Neotropical y sirve como corredor biológico que conecta América del Norte con América del Sur.
El Parque Nacional Portobelo y su valor ambiental e histórico
El área protegida de Panamá combina ecosistemas marinos y terrestres con un valioso patrimonio histórico y cultural reconocido por la Unesco.
El parque cuenta con una extensión aproximada de 35.900 hectáreas, de las cuales cerca del 20 % corresponde a áreas marinas.
En su territorio convergen diversos ecosistemas, como bosques tropicales, manglares, arrecifes coralinos y playas, que cumplen un papel significativo para la biodiversidad del Caribe panameño y el bienestar de las comunidades locales.
Esta área protegida fue establecida mediante la Ley 91 del 22 de diciembre de 1976, una normativa que creó el régimen de Conjuntos Monumentales Históricos e integró al histórico poblado de Portobelo y su parque nacional en un mismo esquema de protección, “vinculando de manera pionera la conservación del patrimonio cultural con la protección de los ecosistemas naturales”.
Ecosistemas clave para la biodiversidad del Caribe
Dentro de ella está la Bahía de Portobelo, considerada uno de los puertos “más bellos e históricos del Caribe”, así como el pueblo colonial de Portobelo y su sistema de fortificaciones, como los fuertes de San Fernando, Santiago y San Jerónimo, declarados en 1980 Patrimonio Mundial por la Unesco por su importancia en el comercio colonial español y su función estratégica de defensa frente a ataques piratas.
Desde el punto de vista ecológico, el parque forma parte de la región neotropical y ocupa una de las porciones territoriales más extremas y bajas del istmo centroamericano.
“Su ubicación estratégica, como puente natural entre Norte y Suramérica, le ha permitido desempeñar un rol clave como zona de transición para el desplazamiento de numerosas especies de fauna y flora a lo largo del continente”, señaló MiAmbiente en una nota oficial.
Importancia ecológica como corredor biológico
En el marco de su aniversario, MiAmbiente destacó la importancia de cuidar y conservar esta área protegida, “respetando las normas ambientales, promoviendo el turismo responsable y contribuyendo a la preservación del patrimonio natural e histórico que distingue a Portobelo como un símbolo del Caribe panameño”.
El parque incluye la Bahía de Portobelo, reconocida por su valor paisajístico e histórico, así como el pueblo colonial y sus fortificaciones, reconocidos por la UNESCO por su papel en el comercio y la defensa colonial española.
Las autoridades han aprovechado el aniversario para enfatizar la necesidad de una protección continua del entorno, un turismo ecológico responsable y el respeto a las normas ambientales para salvaguardar y preservar este paisaje emblemático.
