El gigante automotriz estadounidense Ford está dando un paso decisivo hacia el futuro eléctrico, particularmente en un momento en que los fabricantes chinos están abandonando la competencia en precios. Recientemente se ha conocido la drástica decisión de Ford de invertir casi 2.000 millones de dólares en su planta de Kentucky, con el objetivo de reconvertirla para la fabricación de coches eléctricos más asequibles y competitivos.
Una Nueva Era para Ford
Esta transformación en la planta busca no solo la innovación, sino también la reducción de costos de producción y tiempo de ensamblaje, para poner en el mercado vehículos eléctricos que cumplan con los estándares actuales a un precio accesible. El pasado lunes, Jim Farley, CEO de Ford, presentó la nueva hoja de ruta para la compañía, estableciendo un plan claro ante el futuro de la movilidad eléctrica. Según informó Los Ángeles Times, esta planta ha estado dedicada a la producción de vehículos de gasolina durante aproximadamente 70 años, y ahora dará comienzo a la fabricación de modelos eléctricos.
Farley subrayó que el mundo necesita vehículos que sean asequibles, innovadores y destacados en todos los aspectos importantes, como diseño, tecnología, rendimiento, espacio y costo de propiedad. Además, resaltó la importancia de utilizar mano de obra estadounidense en este cambio estratégico.
Una Respuesta Directa a la Competencia
El primer coche eléctrico que saldrá de esta renovada planta será una camioneta de tamaño mediano y cuatro puertas, prevista para su lanzamiento en 2027 tanto en mercados nacionales como internacionales. Estos vehículos eléctricos contarán con un impulso adicional mediante baterías de menor costo que serán producidas en una nueva planta de baterías de Ford en Michigan. Cabe recordar que el fabricante ya había anunciado una inversión de 3.000 millones de dólares para esta construcción, lo que refuerza su compromiso con la movilidad sostenible.
Ford planea utilizar una plataforma universal para la producción de coches eléctricos, la cual permitirá la fabricación de una amplia gama de modelos, desde sedanes hasta SUV, abarcando tanto vehículos eléctricos como aquellos con motores de combustión interna.
El Desafío a China
La planta de Louisville es solo una de las dos instalaciones de ensamblaje de Ford en la ciudad más grande de Kentucky. Esta renovación estratégica busca no solo acortar los costos de producción y minimizar los tiempos de ensamblaje, sino también preparar la planta para el futuro de los coches eléctricos. Este movimiento representa un claro mensaje de Estados Unidos a China: una propuesta local fuerte que podría sobrepasar las expectativas en el sector automotriz.
Con todo, el sector está registrando cambios significativos, como el notable aumento de ventas de coches eléctricos en Alemania, lo que subraya la creciente demanda global por vehículos más ecológicos. Esta tendencia podría transformar el mercado automovilístico, posicionando a Ford en una clara ventaja competitiva ante sus rivales asiáticos.
