La incautación de 13 toneladas de cocaína en un contenedor en el puerto de Algeciras (Cádiz) se ha convertido en la mayor en la historia del narcotráfico en España. La reciente investigación de una presunta red de narcotráfico que involucra a un exjefe policial ha revelado un complejo entramado de relaciones con otros narcotraficantes en Dubái, donde algunos eran vecinos en una lujosa urbanización. Esta situación ha permitido a las autoridades desarticular una enrevesada trama de blanqueo que abarca varios continentes.
Los Emiratos Árabes Unidos, Panamá y hasta el pequeño país africano de Santo Tomé y Príncipe se sospecha que son destinos utilizados por el considerado líder de la red para lavar los millonarios beneficios de la colocación de toneladas de cocaína en España entre 2020 y 2024. El objetivo principal de la investigación, liderada por el juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge y la Fiscalía Antidroga, es desentrañar estas complejas operativas de blanqueo, que se han visto reflejadas en la incautación del mayor alijo de cocaína hasta la fecha en el país en 2024.
Los últimos hallazgos de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía han llevado a la detención de Francisco de Borbón, primo lejano del rey Felipe VI, quien ya se encuentra en libertad bajo fianza. Esta causa acumula decenas de investigados, entre ellos el exjefe de la UDEF en Madrid, Óscar Sánchez, quien está en prisión desde 2024. También ha sido detenido Ignacio Torán, el presunto líder de la red, quien compareció ante el juez el viernes pasado. La decisión sobre su liberación o correspondiente reingreso a prisión se tomará en una vista el próximo lunes, tras haber salido de prisión en 2025 por un error procesal.
La conexión con «grandes narcotraficantes»
Las investigaciones han revelado que el análisis del móvil de Ignacio Torán, considerado por los investigadores como la figura clave de la trama, evidencia conexiones con destacados narcotraficantes que se refugian en Dubái. Informes policiales recientes mencionan a Alejandro S.V., conocido como «El Tigre», y a Perikles D.D., quienes se sospecha que son responsables de coordinar los envíos de cocaína desde los puertos de Sudamérica, operando desde sus lujosas mansiones en Palm Jumeirah. En astutas conversaciones, un investigado se refirió a ellos como «los amigos de Torán».
Dentro de este complejo, las pesquisas indican que Torán poseía una mansión valorada en 10 millones de euros. Las conversaciones interceptadas entre los investigados también han puesto de manifiesto recelos: Perikles D.D., ciudadano británico, sospechaba que «El Tigre» estaba detrás del soplo que resultó en la incautación de 13 toneladas de cocaína, suscitando dudas también en el inspector investigado. Ignacio Torán expresó sus dudas: «¿Por qué iba a querer tirar tanto dinero?», sugiriendo que otros narcotraficantes en Dubái someterían al polígrafo a «El Tigre». Finalmente, el inspector descubrió que «el chivatazo» provenía de Ecuador.
No se trata del único narcotraficante mencionado en los interceptados. Las conversaciones también hacen referencia al irlandés Sean M. por su detención en abril de 2024. Torán llegó a afirmar que el jefe del irlandés, conocido como Kim y relacionado con Daniel K., era su amigo y «leal».
El prestigio de tener un «amigo» policía
La supuesta captación de un policía –Óscar Sánchez, exinspector jefe de Delitos Económicos de la Policía Judicial en Madrid– otorgó «prestigio» a la red en el mundo del narcotráfico debido a la información que se supone obtenía de él, permitiéndoles eludir el radar policial. Torán hacía alarde de esta relación en las conversaciones analizadas, refiriéndose a Sánchez como «amigo» y proclamando: «Yo tengo el poder, y más con el chivatazo».
Estas conversaciones muestran que Sánchez intentó averiguar cómo se había conseguido la incautación de 13 toneladas de cocaína «sin hablar con aduanas ni con nadie», mostrando su descontento por la falta de registro de la operación en los sistemas policiales de búsqueda.
Catorce toneladas incautadas y la sospecha de 59 más
La trama ha sido vinculada a la introducción en España de más de 14 toneladas de cocaína ocultas en contenedores de fruta provenientes de Sudamérica entre 2020 y 2024. En 2021, la Policía se incautó de 1.605 kilos en piñas en el Puerto de Algeciras, y en 2024, 13 toneladas que llegaron de Ecuador.
No obstante, según el análisis de las anotaciones encontradas en el móvil del inspector investigado, la Policía cree que la trama también habría introducido «al menos» otros 37 contenedores con 58.499 kilos de cocaína, valuada en más de 2.000 millones de euros, desde que se presume que Sánchez colaboraba con ellos.
Un blanqueo fuera de las fronteras
Los investigadores están indagando en diversas «estructuras de blanqueo» identificadas, que incluyen holdings e inversiones en España, así como sociedades en Panamá y Dubái. Además, se menciona el uso de plataformas de banca anidada y criptodivisas en Santo Tomé y Príncipe para transferir fondos a las sociedades panameñas.
Las pesquisas revelan inversiones de Ignacio Torán en oro, relojes, bolsos de lujo, inmuebles en Madrid e Ibiza, compra de futbolistas y sociedades dedicadas a la explotación inmobiliaria, así como autorizaciones para VTC y loterías.
En España, la Policía estima que Torán posee inmuebles por un valor superior a 12 millones de euros, aunque ninguno está a su nombre. En Panamá, se cree que Torán creó una «estructura societaria y bancaria» para ocultar el origen de los fondos, implicando a Francisco de Borbón a través de una sociedad y como supuesto titular de las cuentas donde se recibía el dinero. La presunta estructura de blanqueo en los Emiratos Árabes Unidos le permitió adquirir propiedades multimillonarias presuntamente mediante testaferros.
Además, se ha descubierto que Torán y otro investigado «detentaban cantidades millonarias» gestionadas a través de servicios de banca anidada en Santo Tomé y Príncipe, plataformas a las que se ha vinculado a Francisco de Borbón, quien ha negado cualquier participación en actividades ilícitas.
Una de estas plataformas, ET Bank, se dedicaba a la gestión de divisas y criptoactivos, así como a la «emisión de tarjetas bancarias para reintegrar al circuito legal los fondos del narcotráfico».
