Una mujer observa el cartel con la imagen de la Esperanza Macarena en la basílica de Sevilla, donde se informa de su restauración tras ser retirada del culto. El cartel da aviso a hermanos, devotos, vecinos, turistas y curiosos sobre la situación de una de las imágenes más queridas y emblemáticas de la ciudad.
Desde este miércoles, la Macarena se encuentra retirada del culto, aunque permanece en dependencias de la basílica. Se espera que el proceso de restauración la mantenga fuera del altar mayor por al menos tres meses, dependiendo del avance del trabajo y de posibles patologías que se puedan descubrir. En su lugar, quienes accedan al templo encontrarán la imagen del Cristo de la Sentencia. Ricardo, miembro de la Hermandad, menciona que “el Señor está muy bien ahí también, pero claro, falta ella”.
Restauración necesaria
Ricardo considera que la restauración es más que “necesaria”: “Lo hemos decidido así y ahora hay que tener paciencia, confiar en los técnicos y en los expertos, que todo vaya adelante, el tiempo que haga falta. Espero que termine muy bien, hay que saber pasar estos ratos”, explica con cierta nostalgia.
Otra devota, Mari Ángeles, ya había asumido que la virgen no estaría durante su visita, pero aun así decidió acudir a la basílica: “Soy de la parte de Huelva, pero siempre vengo a la iglesia porque mi marido es de aquí, de la Macarena. Me ha resultado raro no encontrármela, pero he rezado por mis hijos y mis nietos”, comenta.

Polémica intervención
En los últimos meses, la atención de muchos fieles se centró en las intervenciones polémicas realizadas a la imagen en junio, incluido el cambio en la colocación de las pestañas, lo que suscitó un gran rechazo entre varios hermanos. Esto llevó a un multitudinario cabildo extraordinario en el que se decidió llevar a cabo una restauración más intensa y ambiciosa, bajo la dirección del conservador Pedro Manzano, en colaboración con el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).
Más allá de la devoción religiosa, la Macarena y su basílica son un centro de interés cultural y turístico en Sevilla, con 1.200.000 visitas anuales, de acuerdo con los últimos datos proporcionados por la Hermandad. “Mi amiga viene de fuera y quería que viera a la Macarena. Me da un poquito de impacto que no esté. Me casé en esta iglesia y tenía interés en que ella viese a la virgen, que para mí es algo muy importante”, dice Carmen, vecina del barrio.
Una restauración necesaria
María del Mar, una turista que llegó desde Canarias, expresó su sorpresa al no encontrar a la virgen en la basílica: “Sabía que había polémica por la restauración realizada hace un mes y medio aproximadamente. Nos vamos mañana, así que no podré verla, pero es lógico que si no les gustó la restauración, deben retirarla para devolver la imagen a su estado anterior”.
Dentro del templo, a causa de la ola de calor en agosto y de la ausencia de la virgen, la afluencia de visitantes es notablemente menor. Los devotos que aún acuden a rezar asumen la situación con paciencia. Un fiel menciona que, sin la Macarena expuesta al culto, solo le queda “el consuelo” de orar frente a una fotografía de la virgen, marcada con un cartel informativo similar al que se encuentra en la entrada.
Este devoto también se quejaba de la percepción que se ha proyectado, especialmente fuera de Sevilla, sobre la preocupación de muchos devotos por las intervenciones realizadas: “Hay que sentir esta fe para entenderla”, concluye, prefiriendo no revelar su nombre.
Mientras tanto, en la basílica, con el camarín ocupado por Jesús de la Sentencia, la espera se mide en oraciones y en la esperanza de que, cuando regrese, la Macarena sea nuevamente el centro de todas las miradas.
