Pamplona, 3 de enero (EFE).- La cantante navarra Amaia Romero ha celebrado por todo lo alto su cumpleaños número 27 en el Navarra Arena de Pamplona. Lo ha hecho con un concierto que ha dado el pistoletazo de salida a su gira de 2026, en la que actuará en seis lugares del país. Horas antes de comenzar, la artista ya había adelantado que este no era un concierto más, asegurando a distintos medios que era el “más especial hasta ahora”. Ante más de 12.000 personas, Amaia ha derrochado energía desde el arranque, incluso tuvo que tomar agua tras las dos primeras canciones.
Un concierto en el día de su cumpleaños
Con su característico estilo natural, espontáneo y divertido, la artista ha reconocido que estaba “cagada” por los nervios y ha repetido que se trataba de su concierto «más importante», lo que provocó un estallido en el público, que le cantó ‘Cumpleaños Feliz’. Amaia ha estado interactuando de manera permanente con la audiencia, generando una gran comunicación que fue respondida con aplausos y ovaciones mientras ofrecía su repertorio, que incluía canciones de diferentes años, como ‘La vida imposible’, ‘Dilo sin hablar’ o ‘El relámpago’.
El pabellón se llenó de ritmos pop indie, en los que se entremezclaban sonidos electrónicos y ochenteros. Hablar de un género específico en el caso de Amaia resulta casi irrelevante; su música se define por su personalidad y carácter único, pura Amaia en cada letra. La ganadora de OT 2017 parece que todo le queda bien y esta noche lo ha demostrado, capaz de bailar como si buscase en directo cuál sería su siguiente movimiento. Luego, se pasó al piano con ‘Nanai’ y mostró su parte más virtuosa con ‘Me pongo colorada’.
A lo largo del concierto, Amaia desplegó experimentación y fusiones musicales, manteniendo una sensación de libertad y confianza. Todo ello se unió para crear una obra única. Uno de los momentos más destacados fue cuando, además del piano, deleitó al público con el arpa en su canción ‘Ya está’, un momento íntimo y delicado que contenía un mensaje profundo sobre la muerte.

Otro elemento que enriqueció la experiencia fue la calidad de los músicos, bailarines y coristas que acompañaron a Amaia, elevando incluso más su actuación. Aprovechando que estaba rodeada de los suyos, Amaia recordó a su abuela, fallecida hace algo más de dos años, durante la interpretación de ‘Despedida’, un homenaje a su ser querido que “murió rodeada del amor de todos sus hijos”. Reconoció que esa melodía es “tranquilizadora” para ella.
Sin embargo, esa calma no duró, y en menos de cinco canciones, Amaia cambió el tono, logrando hacer saltar a buena parte de los presentes al ritmo de ‘Nuevo verano’, uno de los sencillos más celebrados, seguido por ‘M.A.P.S’, donde el público cantó junto a ella.
Con ‘La canción que no quiero cantarte’ y ‘Quedará en nuestra mente’, Amaia alcanzó la cima del evento y se fundió en un estallido coral con la gente, encaminándose hacia el final del concierto. Antes de concluir, sonaron ‘Zorongo gitano’ y ‘Yamaguchi’, dos momentos en los que se mostró lo mejor de su privilegiada voz. No podía faltar ‘Aralar’, que Amaia cantó recientemente en la Nochevieja de RTVE, una muestra de amor por sus raíces. El concierto cerró con ‘Bienvenidos al show’, la última nota de una noche de música total y celebración. «No podía tener mejor cumpleaños», se despidió Amaia.
