En un comunicado reciente, el Ministerio de Ambiente de Panamá destacó la riqueza y diversidad de los humedales del país, que se encuentran tanto en zonas costeras como continentales. Estos ecosistemas son vitales, ya que desempeñan funciones clave como regular el ciclo del agua, reducir los efectos de inundaciones y sequías, sostener una alta diversidad biológica y garantizar medios de vida para diversas comunidades.
Los humedales de Panamá están reconocidos como Sitios Ramsar, incluyendo el Golfo de Montijo, el humedal Damani-Guariviara, San San-Pond Sak, la Bahía de Panamá, Punta Patiño y el Complejo de Humedales de Matusagaratí. Sin embargo, las autoridades ambientales panameñas advierten que estos ecosistemas enfrentan presiones significativas.
Humedales de Panamá: restauración ecológica frente a degradación acumulada
Entre las principales amenazas a los humedales se encuentran el incumplimiento o desconocimiento de las normativas vigentes, la falta de opciones económicas sostenibles para las comunidades, un crecimiento económico basado en el uso intensivo del territorio, los efectos del cambio climático y la falta de planificación con enfoque de manejo integrado de cuencas. Estas circunstancias han llevado a la transformación, degradación y conversión de áreas de humedal, reduciendo su capacidad para ofrecer servicios ambientales.
En respuesta a este escenario, en diversas zonas de los humedales de Panamá se desarrollan acciones de restauración y monitoreo de manglares con la participación de las comunidades. Por ejemplo, en Monte Oscuro de Capira y en Espavé de Chame, donde se extrae carbón del mangle, se impulsan proyectos de ciencia ciudadana enfocados en la educación ambiental y reforestación.
En la Bahía de Chame, se ejecuta un proceso de restauración que incluye la reforestación de 500 hectáreas de manglar, además de establecer puestos de control y vigilancia. Esto va de la mano con la elaboración de un plan de gestión y actividades de formación para las comunidades vecinas.
En esta misma área, se ha establecido un vivero de engorde con capacidad para 5.400 moluscos juveniles de mangle, con la participación de organizaciones comunitarias orientadas a la recuperación del recurso y al bienestar local.
Gestión integrada para un futuro sostenible
El Ministerio de Ambiente remarca que, de cara a los próximos años, la gestión de los humedales debe priorizar el seguimiento de los impactos asociados a actividades como el turismo no regulado, la deforestación y prácticas de pesca inadecuadas.
En este Día Mundial de los Humedales 2026, el llamado es a reconocer el valor de estos ecosistemas y a trabajar de manera conjunta entre instituciones, comunidades, academia y sociedad civil. El propósito debe ser asegurar su permanencia y su aporte al desarrollo sostenible de los humedales de Panamá.
Las autoridades informan sobre iniciativas de restauración y monitoreo de los humedales de Panamá, destacando la participación comunitaria en la recuperación de manglares en Capira y Chame, así como en proyectos de reforestación, programas de ciencia ciudadana y actividades de educación ambiental.
La gestión futura priorizará el monitoreo del turismo, la deforestación y las prácticas pesqueras, promoviendo la acción conjunta entre instituciones, comunidades y la sociedad civil para proteger los humedales y fomentar un desarrollo sostenible.
