La Patrulla Ecológica de Murcia cumple tres décadas como una de las unidades más discretas pero decisivas de la Policía Local en la defensa del medio ambiente. Con más agentes, vehículos eléctricos y drones, este equipo actúa todo el año contra incendios forestales, vertidos ilegales, maltrato animal y ruidos, garantizando la calidad ambiental y la convivencia en el municipio.
La Patrulla Ecológica de Murcia duplica efectivos y medios para proteger naturaleza, animales y convivencia ciudadana.
La Patrulla Ecológica de la Policía Local de Murcia, creada en 1996, ha duplicado su plantilla y modernizado sus medios para proteger el medio ambiente, prevenir incendios forestales, evitar el maltrato animal y controlar ruidos y vertidos ilegales, colaborando con otros cuerpos y organismos para garantizar una convivencia ciudadana adecuada.
El objetivo de esta unidad, quizás una de las menos conocidas y con una labor más silenciosa dentro del cuerpo, es garantizar una buena calidad ambiental integral del municipio, en un sentido muy amplio de lo que es la protección del medio ambiente, explica el inspector Enrique Juan Sánchez, que está al frente de esta patrulla desde diciembre pasado, aunque ya había capitaneado entre 2015 y 2020.
La Patrulla Ecológica actualmente está formada por doce efectivos, el doble de los que se inició. Una de sus competencias principales es la prevención contra los incendios forestales, una labor que se intensifica de junio a septiembre, cuando la presencia de estos agentes en las 54 fincas forestales de titularidad municipal en Murcia es constante.
Se trata, explica Sánchez, de un trabajo que es imprescindible hacer en equipo. La patrulla colabora estrechamente con todos los efectivos del Plan Infomur de la comunidad autónoma, sus agentes medioambientales, Protección Civil, así como agentes municipales de medio ambiente.
La coordinación con otros cuerpos, como el SEPRONA de la Guardia Civil, también es esencial para la labor de protección animal que lleva a cabo esta unidad, que actúa en la protección tanto de especies salvajes como domésticas.
Gran parte de los terrenos forestales de titularidad municipal son Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA), lo que implica un amplio trabajo de control de las especies y de vigilancia contra la caza furtiva.
Parte de la flota de vehículos de la patrulla es eléctrica, lo que permite hacer inspecciones sin perturbar con ruidos la tranquilidad de las aves. Además, los agentes realizan inspecciones a pie en áreas como La Contraparada, uno de los puntos preferidos por los furtivos que esconden redes en zonas de cañaverales, lamenta el inspector.
Colaboran también con el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de El Valle, donde derivan aves y otras especies animales heridas o muertas, para detectar posibles envenenamientos o prácticas ilícitas.
Prevención de incendios durante todo el año
Cuando se detecta un posible delito, ya sea por prácticas ilícitas o maltrato a animales domésticos, la investigación se deriva al SEPRONA.
La sensibilidad hacia los animales y la protección del medio ambiente son características comunes de los agentes que integran la Patrulla Ecológica, a la que se accede a través de un proceso de selección interna que incluye un examen y diferentes cursos de formación.
Manuel Jara, que lleva 19 años en la Policía Local de Murcia, se unió a esta unidad hace apenas un mes tras superar estas pruebas y después de pasar muchos años en las calles.
Protección de fauna y lucha contra el furtivismo
Amante de la naturaleza, asegura que en este breve periodo ha tenido muy buenas sensaciones y destaca la veteranía de la mayoría de los agentes que componen la patrulla. Estos agentes han estado aprendiendo de su experiencia, aunque él no es ningún novato en el cuerpo.
La Patrulla Ecológica suele ser una unidad con una larga permanencia: tres de sus agentes han estado en ella desde su fundación hace 30 años, y otros, como José Marcos Leante, llevan más de dos décadas en esta unidad.
Pasar la mayor parte del tiempo en el monte es impagable, no tiene precio trabajar en la naturaleza, asegura, aunque reconoce que en los meses de verano, con temperaturas que alcanzan los 40 grados, se hace duro estar a la intemperie: El calor y las moscas, sin duda, son lo peor de este trabajo, bromea.
Control de ruidos y vertidos ilegales
Parte del trabajo de esta Patrulla Ecológica se desarrolla en las zonas urbanas, específicamente en lo que se refiere al control de ruidos y vertidos en lugares no autorizados.
Para el inspector Sánchez, esta es una de las partes más gratificantes de su trabajo, ya que impacta directamente en la convivencia ciudadana. En muchos casos, los agentes actúan como mediadores en conflictos entre vecinos, que una vez resueltos, generan una enorme repercusión en la calidad de vida de las personas afectadas.
Para el control de ruidos, señala el inspector, se busca solucionar el problema proponiendo a los causantes (industrias, locales comerciales, negocios o incluso particulares) medidas correctoras y de insonorización antes de considerar sanciones y cierres.
En el caso de vertidos en sitios no autorizados, la actuación es contundente desde el primer momento, incluso ante una cantidad mínima de basura, porque, subraya Sánchez, existen múltiples vías, gratuitas y a disposición de todos los vecinos, para desechar correctamente cualquier tipo de residuo.
No dejar las basuras en los puntos autorizados genera una mala imagen del municipio y ocasiona problemas de salud y convivencia. Por ello, la Patrulla Ecológica utiliza diversos medios para detectar y localizar a los infractores, incluyendo dos drones, que también se utilizan en la prevención de incendios y en rescates de senderistas y ciclistas, otra labor importante en la que participa habitualmente la patrulla.
Coordinación clave con otros cuerpos públicos
La colaboración estrecha con otros cuerpos, como bomberos y servicios de salud, es fundamental en estos casos. Sánchez enfatiza el trabajo en equipo de la Patrulla Ecológica en la mayoría de sus misiones.
Trabajamos con prácticamente todos los servicios municipales, desde limpieza viaria hasta zoonosis, así como con servicios de la comunidad autónoma y otras fuerzas y cuerpos de seguridad. Somos como el médico de familia: hacemos el diagnóstico para luego enviar al especialista, y ese diagnóstico inicial es esencial, concluye.»
