Más de 300 ciudadanos argelinos hacen fila en las inmediaciones del consulado de su país en la ciudad de Alicante. Julia García González reporta desde Madrid sobre un tema de gran relevancia: la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno español y su impacto en la vida de migrantes ‘sin papeles’ que residen en el país.
La medida, que se estima permitirá que más de 500.000 personas puedan solicitar su regularización, se ha convertido en un motivo de esperanza para muchos que anhelan mejorar su calidad de vida. Sin embargo, ha suscitado un intenso debate que involucra a partidos políticos, empresarios y expertos, aunque se la voz de los migrantes ha sido poco escuchada.
Los migrantes consultados coinciden al relatar la dificultad extrema de encontrar trabajo, generalmente informal, y la imposibilidad de acceder a una vivienda debido a la falta de documentación en regla. Esto les ha llevado a vivir con miedo e incertidumbre, sin poder hacer planes a futuro, y confían en que la situación cambiará con esta nueva medida.
Precariedad y episodios de acoso
El miedo y la precariedad son, en muchos casos, el motor que lleva a personas como Valeria, una hondureña de 35 años, a vivir situaciones de maltrato. «He tenido muchos problemas, he sufrido acoso… Me dicen: ‘Como tú no tienes papeles, tienes que aguantar lo que te digo'», relata Valeria.
Josué, otro hondureño, comparte que no duda en dar la cara y contar su caso públicamente. Asegura que la falta de documentación le ha limitado la posibilidad de encontrar un empleo acorde a su formación, como en el caso de un restaurante que no lo contrató a pesar de tener estudios de cocina. Con la regularización, confía en poder acceder a «una mejor calidad de vida».
Jaime, un peruano de 54 años con estatus de solicitante de asilo, también ha enfrentado dificultades similares. A pesar de estudiar un máster en manufactura digital, ha perdido oportunidades laborales en el tejido industrial debido a la falta de integración, a pesar de que sus habilidades son muy demandadas.
Jessica Basanta, colombiana de 34 años y residente en España durante 18 meses, relata problemas no solo en el ámbito laboral sino también en el acceso a servicios básicos. Su hermano, por ejemplo, no ha podido obtener la tarjeta de discapacidad tras una lesión debido a la falta de documentación. «La regularización supone un avance importante en materia de derechos humanos e incluso social», afirma Jessica.
Suyapa, otra migrante hondureña con más de 17.000 seguidores en TikTok, ha utilizado su plataforma para hablar sobre el impacto positivo que la regularización podría tener en su familia. En un vídeo que ha acumulado más de 50.000 visualizaciones, menciona que esto le permitiría acceder a trabajos legales y estables, cambiando su situación precaria actual. «Esta situación nos limitaba para planificar el futuro», reflexiona.
La situación se complica aún más para quienes tienen hijos a su cargo. Manuela, una madre soltera rumana con un pequeño de dos años, se enfrenta a la dificultad de equilibrar su vida familiar con trabajos informales. «Sin residencia no tienes con quién dejar a tu hijo», lamenta. Debido a la falta de acceso a la baja por maternidad, tuvo que seguir laborando poco después de dar a luz.
Las historias de estos migrantes se repiten, todas unidas por un sentimiento común: la esperanza de un cambio que les permita regularizar su situación y cumplir los sueños que llevaban en sus maletas al salir de sus países.
