
MADRID, 6 de febrero (EUROPA PRESS) – La demanda de electricidad en España creció «poco más del 3%» en 2025, tras un incremento del 2,3% en 2024. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anticipa un aumento promedio anual «de poco menos del 2%» entre 2026 y 2030, un ritmo de crecimiento «muy superior» al promedio del 0,4% registrado en la última década.
En un informe sobre el sector eléctrico, la AIE atribuye este aumento en la demanda de electricidad en 2025 al impulso de la nueva actividad industrial, la electrificación de la calefacción industrial y residencial, el transporte y el aumento de la actividad turística.
Asimismo, la producción de gas aumentó un 20%, mientras que la generación renovable creció alrededor del 1%, impulsada por un notable aumento del 12% en la energía solar fotovoltaica. En cambio, la producción eólica e hidroeléctrica disminuyó más del 5%.
A medio plazo, la AIE proyecta que la demanda de electricidad en España crecerá a una tasa anual promedio de poco menos del 2% entre 2026 y 2030, superando significativamente el promedio del 0,4% registrado en la última década.
La evolución del consumo eléctrico se verá respaldada por la continuidad de las principales tendencias de demanda en 2025. Durante este periodo, la producción de hidrógeno verde también contribuirá al crecimiento de la demanda, aunque en menor medida, junto con otras tecnologías emergentes.
Perspectivas de las energías renovables
La AIE anticipa que la generación de energías renovables mantendrá un fuerte impulso, con un crecimiento anual promedio superior al 8,5% durante este horizonte. Se espera que la generación de energía solar fotovoltaica y eólica aumente alrededor del 13,5% y el 8,5% anual, respectivamente, entre 2026 y 2030.
Según la AIE, «España sigue siendo un mercado sólido y diversificado para las energías renovables, con una cartera de proyectos récord». En este contexto, el carbón prácticamente ha desaparecido del mix eléctrico, representando tan solo alrededor del 1% de la generación en 2025.
La expansión de las energías renovables continúa, con un hincapié especial en la solar fotovoltaica, que añadió 6,9 GW en 2025 hasta alcanzar los 39,4 GW (excluyendo la capacidad de autoconsumo). Por su parte, la capacidad eólica aumentó 1 GW hasta llegar a 33,2 GW en el mismo periodo.
Además, la AIE destaca la aceleración del crecimiento del autoconsumo de activos solares fotovoltaicos distribuidos, cuya capacidad instalada total se estima en 8,7 GW a diciembre de 2025.
Retos en el sector nuclear y el apagón eléctrico
En cuanto a la energía nuclear, la AIE recuerda que, según el calendario actual de desmantelamiento, Almaraz I cerrará en 2027, seguido por Almaraz II en 2028 y Cofrentes y Ascó I en 2030. Esto dejará el parque nuclear español en 3 GW al final del periodo de proyección, aunque se señala que «aún no se ha tomado una decisión definitiva».
Por otra parte, la AIE afirma que el apagón del 28 de abril de 2025 atrajo la atención mundial sobre el sistema eléctrico peninsular, haciendo evidente problemas que afectan cada vez más a muchos sistemas en la ‘Era de la Electricidad’. Esto resalta la importancia de la inversión en redes, la seguridad del suministro eléctrico y los desafíos de la integración de las energías renovables.
Asimismo, la AIE apoya el progreso en las interconexiones transfronterizas con Francia como una prioridad estratégica, al tiempo que la expansión de la capacidad de almacenamiento para integrar las energías renovables variables está cobrando un fuerte impulso político.
En este sentido, se destaca que España ha reforzado su marco para el almacenamiento y la flexibilidad del sistema mediante la convocatoria de nuevos proyectos y un Real Decreto que agiliza la hibridación y la tramitación de permisos. Se busca así contribuir al objetivo nacional de alcanzar los 22,5 GW de almacenamiento para 2030.
Finalmente, el Gobierno ha iniciado la consulta pública de su plan de desarrollo de la red de transmisión para 2030, que prevé una inversión de alrededor de 13.600 millones de euros para atender las mayores capacidades de energías renovables y almacenamiento, nuevas interconexiones y la creciente demanda de electricidad.
