La gestión hídrica en España, y en particular en Andalucía, se encuentra en el centro de una intensa polémica. Greenpeace ha denunciado que la situación de los acuíferos y humedales del país es alarmante, destacando no solo la falta de lluvias, sino también un modelo de gestión que prioriza el uso indiscriminado de los recursos hídricos para la agroindustria.
Andalucía, Doñana y La Janda: símbolos del bloqueo
Andalucía representa una contradicción en la gestión hídrica de España. Mientras que Doñana ha visto una leve recuperación superficial gracias a las recientes lluvias, permitiendo el regreso de especies que había perdido, Greenpeace advierte que los niveles del acuífero continúan en estado de alerta roja. La falta de acción en el cierre de pozos ilegales que operan sin control, junto con la lentitud en la reconversión agrícola, mantienen al Espacio Natural en un estado precario.
Además, se presentan nuevas amenazas, como el posible vertido de aguas ricas en metales pesados que anticipa la reapertura de las minas de Cobre las Cruces y Los Frailes en el Estuario del Guadalquivir, lo que amenaza con agravar aún más la situación de Doñana.
Por otro lado, la Laguna de La Janda (Cádiz) continúa siendo un caso pendiente. Este antiguo humedal, el más extenso de la Península hasta su desecación artificial, ahora enfrenta ocupaciones agropecuarias que Greenpeace califica de usurpación de dominio público. Los ocupantes incluso han recibido subvenciones de la PAC por terrenos ocupados de manera ilegal. La organización ecologista exige al Gobierno central y a la Junta de Andalucía que dejen de intercambiar responsabilidades y procedan a recuperar las 6.000 hectáreas de este humedal, lo cual sería un importante hito en la restauración ecológica en Europa.
Humedales fantasma y restauración pendiente en España
Greenpeace identifica el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza como una oportunidad valiosa. Este plan debe incluir un listado de humedales a recuperar, con el objetivo de priorizar acciones concretas, completar el Inventario Nacional de Zonas Húmedas y reforzar la protección de los recursos hídricos, cerrando así los vacíos legales que permiten su desecación.
La organización ha denunciado la necesidad de devolver la vida a ecosistemas que han desaparecido, resaltando su importancia en la lucha contra la crisis climática. Se mencionan ejemplos como:
- La Nava (Palencia): Antiguamente conocido como el «Mar de Campos», este punto es crucial para las aves migratorias, pero su gestión es vulnerable a cambios políticos y falta de financiamiento. Greenpeace demanda un plan de inundación natural que garantice el derecho al agua por ley.
- Antela (Ourense): Ubicado en un área afectada por la crisis de nitratos en el noroeste peninsular, restaurar la antigua laguna de Antela no es solo una cuestión de conservación, sino una necesidad de salud pública para filtrar la contaminación de la ganadería industrial y proteger el suministro de agua para los habitantes de la región.
El agroindustrialismo que vacía acuíferos y futuro
Otros casos en España, como el Mar Menor y el Delta del Ebro, no son incidentes aislados; son síntomas de un modelo de gestión que ha sobrepasado los límites sostenibles. En 2025, el Mar Menor volvió a mostrar señales de eutrofización, evidenciando que, sin una disminución drástica en la superficie de riego y en el uso de fertilizantes químicos, cualquier solución ingenieril será fútil.
“Celebramos el Día de los Humedales con ecosistemas al borde del colapso. La Unión Europea ha señalado el camino con la Ley de Restauración de la Naturaleza, pero en España seguimos viendo cómo las administraciones celebran el aumento de las reservas hídricas, pero permiten que se siga robando agua de nuestro subsuelo”, subraya Julio Barea.
Demandas:
Para revertir la degradación de los humedales, Greenpeace exige un compromiso firme por parte de las administraciones competentes que incluya:
- Tolerancia cero con el robo del agua: Enseñanza inmediata de todas las sentencias de cierre de pozos ilegales en las cuencas del Guadalquivir, Guadiana y Segura.
- Financiación real para la restauración: Destinar el 20 % de los fondos de transición ecológica a la recuperación de humedales desecados, priorizando La Janda, Antela y la Albufera de Valencia.
- Reforma del modelo agrícola: Establecer una moratoria inmediata sobre nuevas macrogranjas y reducir obligatoriamente el consumo de agua para el riego intensivo en zonas de acuíferos sobreexplotados.
- Transparencia de datos: Crear un inventario nacional de humedales actualizado en tiempo real, accesible al público, que muestre tanto el estado hídrico como la calidad química del agua.
- Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza: Debe presentarse un borrador en agosto de 2026 que permita priorizar la recuperación de humedales y cerrar vacíos legales que favorecen su desecación.
Los humedales son ecosistemas esenciales en la crisis ambiental, ya que regulan el agua, filtran contaminantes, albergan biodiversidad y almacenan carbono, ayudando a mitigar el cambio climático y reducir riesgos de inundaciones y sequías. Su conservación es clave para la resiliencia del territorio.
