La erosión del litoral se ha convertido en un tema de gran preocupación en España, donde diversos expertos apuntan a la construcción masiva cerca de las costas como un factor determinante en este fenómeno. Esta práctica no solo dificulta el flujo natural de sedimentos, sino que también destruye barreras naturales como las dunas, afectando la dinámica del oleaje e impidiendo la regeneración de las playas.
Construcción masiva y falta de sedimentos: la raíz del problema
El catedrático Miguel Ortega, de la Universidad de Granada, especializado en Gestión Integral de Puertos y Costas y en Hidráulica Litoral, señala que la regresión del litoral tiene múltiples causas. “Es multicausal y el cambio climático no es la única causa; hay varias razones”, explica Ortega.
El experto identifica dos factores principales: “Por un lado, está la construcción masiva cerca de la línea de costa; en segundo lugar, la reducción de los aportes de sedimento de los ríos”, añade.
Ortega menciona que se puede comenzar a observar efectos de la subida del nivel del mar debido al cambio climático, pero enfatiza que las dos razones anteriores son las más significativas. “Se ha intervenido mucho y han intentado aplicarse múltiples soluciones en distintos tramos de costas, como espigones, diques y regeneraciones. Sin embargo, si no hay sedimento y se construye muy cerca, el mar terminará erosionando poco a poco la playa”, advierte.
El académico opina que la erosión de la costa tiene “mala solución” si se continúa con la construcción frente al mar. “Al intervenir un tramo costero —con un espigón, un dique o un puerto— se altera la dinámica natural del sistema, y a medio y largo plazo se dan consecuencias no deseadas”. Ortega argumenta que, “en este momento, no se puede atribuir el retroceso del litoral solo al cambio climático, aunque en 20 o 30 años, probablemente se observará aún más el impacto de estos fenómenos”.
Naturalizar el litoral como única salida viable
Elvira Jiménez, portavoz de Greenpeace, sostiene que los litorales españoles están bajo presión por la subida del nivel del mar y por eventos meteorológicos extremos, cada vez más severos y virulentos a causa del cambio climático. “Hablamos de dos factores: uno crónico y otro puntual”, afirma Jiménez.
Según ella, el litoral tiene debilidades frente a estos fenómenos atmosféricos debido a su excesiva artificialización; “está muy organizado, con muchas intervenciones a nivel de infraestructuras que alteran los regímenes de sedimentos”, explica. Aunque el cambio climático no esté directamente ligado al urbanismo costero, una costa muy urbanizada —con comunidades autónomas que tienen un 80 % de su litoral construido— la hace mucho más vulnerable, exponiéndola a riesgos significativos.
Una costa masificada es “menos resiliente y tiene menos capacidad para mitigar los impactos del nivel del mar” debido a la pérdida de dunas o humedales que pudieron haber ayudado a mitigar los efectos erosivos. Jiménez propone la necesidad de transformar estas zonas hacia un modelo más natural, resaltando que “si tuviéramos una costa más sana y naturalizada, sería más resiliente y habría un menor impacto de los eventos meteorológicos extremos”.
Sigfrido Herráez, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), observa que varios desarrollos urbanísticos de años atrás se han vuelto “obsoletos”, señalando que los coeficientes de seguridad en muchas estructuras deberían ser “muy superiores” para evitar daños ante temporales.
Herráez insiste en la importancia de realizar “un buen análisis y planificación estructural” antes de construir para garantizar que las edificaciones y estructuras puedan resistir “determinadas agresiones de la atmósfera como lluvias y vientos”. En 2024, un informe elaborado entre varios centros de investigación evidenció cómo la costa se ve amenazada por la erosión, la disminución del aporte de arenas por presas y embalses, el aumento del nivel del mar y la destrucción provocada por temporales.
