Los flujos de capital negativos registrados incluyen 4,9 billones de dólares de inversiones privadas en sectores como los servicios, la industria, la energía y las materias básicas, mientras que otros 2,4 billones provienen de «subvenciones públicas perjudiciales» en ámbitos como los combustibles fósiles, la agricultura o el uso del agua.
“Estos flujos socavan los avances en materia de clima, biodiversidad y restauración de la naturaleza. Reformar y reorientar este capital es una poderosa palanca de cambio”, destaca el informe.
Subvenciones públicas y capital privado contra el planeta
Mientras la mayor parte de las inversiones negativas provienen del sector privado, el 90% de las positivas vienen de fondos públicos. Según el PNUMA, “hay potencial para un aumento significativo (de inversiones privadas en soluciones basadas en la naturaleza) con los incentivos económicos adecuados”.
Así, el informe propone al sector privado varias áreas con potencial, como la agricultura regenerativa, la silvicultura sostenible, la restauración de ecosistemas, los créditos de biodiversidad y de carbono, bonos vinculados a la naturaleza o las cadenas de suministro certificadas (para asegurar que son sostenibles).
Las soluciones basadas en la naturaleza siguen infrafinanciadas
Las “soluciones basadas en la naturaleza” engloban acciones para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales. Existen muchas oportunidades relacionadas con la naturaleza que van más allá de la protección y la restauración, como lo subrayó el PNUMA: “Existen en todos los sectores de la economía, incluidos la alimentación, la construcción, los servicios públicos, la industria extractiva, la moda y muchos más”.
La agencia destacó que estas soluciones son más efectivas cuando están alineadas con el liderazgo de las poblaciones locales y los contextos sociales, culturales y ecológicos de cada lugar. El informe también nombra iniciativas que ya se han impulsado alrededor del mundo, como el reverdecimiento de las zonas urbanas para aliviar el calor, la integración de la naturaleza en las infraestructuras viarias y energéticas (por ejemplo, situando parques solares en zonas naturales) o los canjes de deuda por naturaleza.
La ONU alerta de un riesgo sistémico global
Aunque la financiación global para el desarrollo sigue siendo “fundamental” para ampliar las soluciones basadas en la naturaleza en los países pobres, sus presupuestos “están sometidos a una fuerte presión debido a la situación geopolítica”, advirtió el PNUMA, en un contexto marcado por los recortes de ayuda internacional impuestos por EE. UU. y varios países europeos en el último año.
Según el estudio, las inversiones positivas deberían multiplicarse por 2,5, hasta alcanzar los 571.000 millones de dólares al año para 2030, a fin de cumplir con los objetivos establecidos en tratados como el Convenio Sobre la Diversidad Biológica (CBD), la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) o la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD).
