
MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) – La directora mexicana Mati Covarrubias ha recibido esta semana el premio Excelencia Turística Sostenible, en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) celebrada en Madrid, por ‘Bahía de mi Vida’, su primer documental con el que honra la memoria de su fallecida madre al reconectar con la biodiversidad de su natal Bahía de Banderas (Puerto Vallarta, en México).
«‘Bahía de mi vida’ extiende la relación entre madre e hija a otras especies, en especial mamíferos, porque ya sean humanos o delfines, el vínculo de cuidado es muy importante», afirma Covarrubias. El documental, que se proyectará en la Casa de México de Madrid este martes 27 de enero, también constata la idea de que «la feminidad es el proceso de crear vida». Además, argumenta que «el camino para cuidar del planeta es recuperar la conexión con el origen, enamorarse de su riqueza y permitirse asombrar por la belleza de la naturaleza, más no criticar y condenar».
Covarrubias señala que no quiso «hacer crítica» de lo que los seres humanos han hecho con la Tierra, ya que el documental «no hace un juicio específico». La idea de este proyecto surgió para «empezar a entender» la profunda conexión de su madre con su entorno, quien «cuando observa el río, puede percibir el agua en la nube y luego la ve regresar en la montaña». Sin embargo, su madre murió un mes después de ser entrevistada, lo que llevó a Covarrubias a confesar que nunca terminó de «comprender» la profundidad de esta sabiduría.
Disponible en Amazon Prime y en JustWatchMe.TV, la cinta (producida por Co-Crea y distribuida por Capital Motion) también recibió en 2025 el Galardón Rizoma Medio Ambiente en el Festival Internacional de Cine de Tequila. Covarrubias asevera que todos estos reconocimientos «son un honor muy particular, porque es una historia muy personal que busca honrar aspectos con los que creció».
En cuanto a la banda sonora, la directora ha destacado que las imágenes están acompañadas de música «alegre y reflexiva», compuesta expresamente para la ocasión. Ha recordado que ha dedicado su vida a hacer canciones «siempre vinculadas con la naturaleza». De hecho, el tema principal de la banda sonora de ‘Bahía de mi vida’ se compuso hace 30 años, pero la directora indicó que estaba «esperando al momento en que estuviera lista para acompañar el proyecto correcto».
Para grabar el documental, que dura una hora y media, cinco cámaras acompañaron a Covarrubias en «interminables» caminatas y viajes en barcas y avión por Puerto Vallarta, Jalisco y Bahía de Banderas, entre otros enclaves. El largometraje incluye tomas terrestres, submarinas y aéreas que permiten apreciar «visualmente la magnitud, la belleza y la interconexión de los ecosistemas», desde el recorrido de la sierra hasta llegar al mar, los bosques de oyameles o pinos, los colibríes alimentándose del néctar de las flores, hasta el caminar de los pájaros bobo o la caída de una cascada.
En su relato, Covarrubias recuerda que «exigió muchísimo movimiento, vuelos largos y caminatas». Por ejemplo, para lograr la vista desde el faro se necesitaron dos horas a pie cargando el equipo. También destaca la dificultad de documentar el vuelo de las guacamayas, ya que «normalmente se necesitan muchos años para grabar su salida por las mañanas, van muy rápido». A pesar de que no contaban con el tiempo ni los recursos para hacer este seguimiento, celebra que «inexplicablemente» tuvieron la fortuna de grabarlo en apenas un año. Asimismo, destaca la liberación de una ballena jorobada «atrapada por mallas en un trabajo laborioso y peligroso», que el cetáceo «celebró» con saltos en el mar.
Sobre las tomas debajo del agua, ha indicado que recorrieron la bahía en barcas, rememorando que en un día de tormenta estuvieron cerca de naufragar, en «una odisea que casi se cobra la vida del equipo». A lo largo de los tres años y medio de grabación, Covarrubias volvió siete veces con un fotógrafo, un dronista y asistentes, para que las temporadas retrataran lo que se buscaba: «la luz de los atardeceres, el crecimiento de los ríos, la generación de las nubes, todo ese paso de la vida que permite vincular la filosofía del documental».
HACER «SENTIR LA PASIÓN» PARA CUIDAR LA NATURALEZA
‘Bahía de mi vida’ presenta estos momentos de la mano de «guardianes de la naturaleza», encargados de un campamento tortuguero, un santuario de guacamayas o un proyecto dedicado a construir nidos en pinos. Entre ellos se encuentran Iliana Fonseca y Aldo Zavala, quienes investigan las mantarrayas de la bahía, que pueden alcanzar los 7 metros.
El documental también ha contado con el apoyo de biólogos, lo que establece una conexión entre la ciencia y las «pequeñas sabidurías». «Ciertamente hay matices científicos, pero el documental también intenta hacer sentir la pasión», enfatiza Covarrubias. Esta pasión, a pesar de las dificultades económicas, «es una semilla que la naturaleza misma ha sembrado en muchas personas para salir a cuidarla», concluye.
