La confiscación de especies amenazadas en Reino Unido alcanzó cifras récord el pasado otoño, cuando las autoridades interceptaron en un solo mes animales pertenecientes a 250 especies protegidas. Este dato supone un aumento del 73 % respecto al año anterior y pone de relieve el crecimiento del tráfico ilegal de fauna salvaje, uno de los delitos ambientales más lucrativos y peligrosos del mundo.
Estas acciones son una respuesta directa al aumento del comercio ilegal de animales, especies amenazadas y plantas protegidas, un delito que mueve miles de millones de euros anualmente y que representa una de las principales amenazas para muchas especies en peligro de extinción.
Las autoridades británicas, en coordinación con agencias internacionales, han interceptado ejemplares vivos, productos derivados y piezas de alto valor procedentes de especies incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Todos los animales o restos incautados pertenecen a la lista de especies amenazadas creada hace ahora 50 años.
Confiscación de especies amenazadas en Reino Unido aumenta un 73 % en un mes
Las autoridades del Reino Unido confiscaron en un solo mes el pasado otoño animales pertenecientes a 250 especies amenazadas, una cantidad que supuso un aumento del 73 % con respecto a los incautados en 2023.
Según un comunicado del Ministerio del Interior británico (Home Office), las confiscaciones se produjeron en todas las fronteras: puertos, aeropuertos y a bordo de vehículos particulares. Entre las incautaciones destaca una boa constrictor arcoíris escondida bajo unas mantas en un vehículo interceptado en Dover, cuyos ocupantes habían adquirido el reptil en una feria en Alemania.
Estas acciones responden al aumento del comercio ilegal de animales y plantas protegidas, un delito que mueve miles de millones de euros al año.
Reptiles, aves y tarántulas entre los animales confiscados
En otros dos casos, un individuo transportaba 2.000 tarántulas vivas, cuyo valor puede alcanzar las 70.000 libras (aproximadamente 80.000 euros), mientras que otro llevaba escondidas 100 aves de distintas especies amenazadas, algunas muertas y otras en tan mal estado que representaban un peligro de diseminar enfermedades infecciosas.
Además de los animales vivos, se decomisaron colmillos de elefante, bálsamo negro de cobra y una mandíbula de tiburón macuira, adquiridos en distintos continentes.
Todos los animales o restos incautados pertenecen a la lista de especies amenazadas creada hace ahora 50 años.
Los delitos de fauna salvaje mueven miles de millones cada año
Los llamados «delitos de fauna salvaje» generan anualmente casi 20.000 millones de euros a nivel global y se consideran el cuarto tráfico ilícito más relevante en el mundo, tras las armas, las drogas y el tráfico de personas.
Esta intensificación de la lucha contra el tráfico ilegal demuestra un compromiso firme por la conservación y la cooperación internacional. En un contexto de pérdida acelerada de biodiversidad, las acciones del Reino Unido subrayan la importancia de combatir el comercio ilegal como una prioridad global para proteger el patrimonio natural del planeta.
