El candidato del PSOE a presidir la Junta de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, se define como una persona empática, incapaz de traicionar a nadie y con una alta dosis de trabajo y constancia. Estas cualidades son las que utiliza para contrarrestar «la gran mentira» sobre su influencia en la contratación de David Sánchez y «la estafa» que representan las elecciones anticipadas.
Consciente de que muchos electores se encuentran «en tierra de nadie» y de que la derecha y la ultraderecha intentan capitalizar el caso judicial del hermano del presidente del Gobierno, Gallardo busca ganar con mayoría absoluta, apoyándose en el legado de sus antecesores Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara.
En una reciente entrevista, el exalcalde de Villanueva de la Serena (2003-2024) y presidente de la Diputación de Badajoz (2015-2025) analiza la campaña electoral y sus posibles consecuencias tras la cita con las urnas del 21 de diciembre.
Los derechos conquistados, en «peligro»
Aunque el grupo Barón Rojo canta que «gane quien gane, tú vas a perder», Gallardo subraya que «quien pierde realmente es quien no elige». Afirma que siempre es mejor participar, incluso si se puede cometer un error, ya que el elector siempre puede enmendarlo en la siguiente convocatoria.
Al referirse a la desorientación que sienten algunos ciudadanos, concluye que es el resultado de que el mensaje de la política actual no es el que la ciudadanía desea escuchar. «Yo miro a los ojos de la gente -recalca- ya que, de lo contrario, te pueden reprochar que no les mires, que no les oigas y que no te comprometas».
Gallardo pide el voto para el PSOE, resaltando que, tras más de dos años y medio de Gobierno de María Guardiola, «peligran los derechos conquistados» en áreas como sanidad, educación, dependencia, justicia social y equidad.
Diferentes modelos políticos
En su análisis, Gallardo critica que «la derecha nunca trató bien a Extremadura» y admite que la clase política debe hacer una autocrítica sobre su función: «no siempre hemos sabido utilizar la política como el único instrumento para resolver problemas y orientarnos hacia el progreso».
Establece una distinción clara entre diferentes enfoques políticos: «Hay quienes privilegian que una sociedad se apañe en función de lo que tiene y otros pensamos que el mercado debe regularse para no dejar atrás a quienes no tienen, evitando las injusticias».
Caso David Sánchez
Gallardo expone que se afilió al PSOE para luchar contra las injusticias, haciendo referencia a la campaña de acoso que ha sufrido por parte de la ultraderecha a raíz de una denuncia «falsa» sobre la contratación de David Sánchez durante su mandato en la Diputación pacense. Reconoce que comprende las dudas de los extremeños respecto a este asunto.
La confianza es clave en su mensaje, declarando: «Lo único que puedo hacer es animarles a que confíen en mí… no les voy a defraudar, pues todo lo que se dice de mí es absolutamente falso».
Reflexiona también: «Si me afilié, fue para luchar contra las injusticias. Si hubiese dado un paso atrás, habría mostrado a la derecha cómo entrar con mentiras en un partido de izquierda para destruirlo».

Convencido de un «gran resultado» del PSOE el 21D
El candidato se muestra optimista sobre el futuro del PSOE, asegurando que obtendrá «un gran resultado» y se convertirá en «el dique de contención de la derecha». En relación a las posibles alianzas tras las elecciones, afirma que si el PP y Vox pueden pactar, lo harán, ya que «se pelean mucho, pero se quieren».
Si el PSOE no logra la mayoría absoluta, consideraría un acuerdo con Unidas por Extremadura como «un pacto de progreso». A su juicio, las elecciones anticipadas en la región responden a múltiples factores: «fueron ordenadas por Feijóo para intentar apuntalar su liderazgo», mientras que Guardiola «quiere la máxima abstención posible», lo que explica su convocatoria en fechas navideñas y su apresurada salida ante la falta de diálogo.
