El reciente paquete ambiental aprobado por la Comisión Europea genera fuertes críticas por parte de grupos ecologistas, que advierten de que supone una desregulación profunda y un debilitamiento de las protecciones medioambientales. Según estos ecologistas, lo que se vende como “simplificación legislativa” es, en realidad, un retroceso en normativas clave diseñadas para proteger la salud pública, la biodiversidad y los derechos medioambientales.
Entre las medidas más polémicas para los ecologistas se encuentran la relajación de los controles sobre las emisiones industriales y agropecuarias, así como la eliminación de la obligatoriedad de evaluar impactos ambientales en numerosas actividades antes de otorgar permisos.
Desregulación y alternativa ambiental
Grupos ecologistas se han mostrado en contra del nuevo paquete de simplificación ambiental presentado por la Comisión Europea, que juzgan que contribuye a la “desregulación” y al “desmantelamiento” de las leyes que protegen la naturaleza, la salud y los derechos de las personas en la Unión Europea (UE). Este paquete pretende aplicar ajustes quirúrgicos a la normativa ambiental de la UE destinados a reducir la burocracia y reforzar la competitividad, sin rebajar las exigencias ecológicas.
El reciente paquete ambiental aprobado por la Comisión Europea genera fuertes críticas por parte de grupos ecologistas, que advierten de que supone una desregulación profunda y un debilitamiento de las protecciones medioambientales.
Mientras que la comisaria europea de Medioambiente, Jessika Rosswall, declaró que “no hay contradicción entre altos estándares medioambientales y competitividad”, los ecologistas ven en este paquete “un paso más para desmontar la normativa que ha protegido a la naturaleza durante décadas en la UE”.
Advertencias sobre el desmantelamiento de leyes ambientales
Ecologistas han advertido de que esta regulación genera “graves preocupaciones democráticas” y “gran inseguridad jurídica” al desmantelar salvaguardas ambientales establecidas durante décadas y basadas en evidencia científica clara. Consideran que se trata de un “disparo” a la estructura legal de la UE que contribuía a combatir la triple crisis ambiental —contaminación, pérdida de biodiversidad y cambio climático— y que constituye un “ataque directo” al derecho a un medioambiente limpio, sano y sostenible.
Asimismo, han señalado como “muy preocupante” la tendencia a desmantelar leyes en esta dirección, ya que este es el octavo paquete ómnibus del año y perciben en él una tendencia a la desregulación. Jaume Grau, responsable de Biodiversidad de Ecologistas en Acción, ha declarado que “en tan solo unos meses se han retrasado normas clave, reducido presupuestos ambientales o retrasado la puesta en marcha de reglamentos como el de deforestación importada, siempre en pro de las empresas y en contra del medioambiente y las personas”.
Medidas críticas en el paquete ambiental
Entre los aspectos más problemáticos del paquete, los ecologistas han señalado la aceleración de evaluaciones medioambientales en proyectos clave para la UE, ya que “a menudo la simplificación conlleva menor control y mayores riesgos”, según Ecologistas en Acción.
Ecologistas han señalado como “muy preocupante” la tendencia a desmantelar leyes en esta dirección, ya que este es el octavo paquete ómnibus del año y ven en él una tendencia a la desregulación.
También han indicado un incremento de la contaminación industrial y química al socavar la Directiva de Emisiones Industriales o al impulsar la exención de los operadores ganaderos y acuícolas de la obligación de informar sobre el uso de agua, energía y materiales. Han alertado sobre un aumento en la inseguridad hídrica, “si se revisa, como se ha anunciado, la Directiva Marco del Agua”, y sobre el “estrés adicional a la biodiversidad” que supondría socavar las Directivas de Aves y Hábitats.
Llamamiento a la UE para mantener el liderazgo ambiental
“La UE debe elegir si sigue siendo líder mundial en la protección de las personas y la naturaleza o si se convierte en un patio de juegos desregulado para los intereses corporativos”. Ambas organizaciones ecologistas han recalcado que este proceso de desmantelamiento está recibiendo oposición por parte de la sociedad civil y de expertos, pero “avanza impunemente”.
En definitiva, los ecologistas subrayan que lo que la Comisión describe como “reducción de cargas administrativas” significa, en la práctica, sacrificar años de avances medioambientales. Consideran que este giro debilita gravemente las salvaguardas necesarias para afrontar la crisis ecológica, y exigen que la UE mantenga estándares robustos que garanticen la protección del planeta y de las personas.
