Eduardo Casanova debuta como director de una serie con ‘Silencio’, una propuesta que combina humor negro, vampiras y el estigma social, con la pandemia del VIH como telón de fondo. La serie cuenta con la intención de dar voz a aquellas víctimas invisibles que se ven obligadas a esconderse «por miedo al rechazo».
La miniserie, que se estrenará en Movistar Plus+ el 1 de diciembre, coincide con el Día Mundial del VIH, buscando recordar a las víctimas y supervivientes de la enfermedad con una historia transgresora y poco convencional de vampiras, interpretadas por un reparto de lujo cubiertas bajo capas de maquillaje.

Historia de unas hermanas vampiras
La serie, que consta de tres episodios, narra la historia de unas hermanas vampiras que han sobrevivido ocultas durante siglos, enfrentándose primero a la amenaza de la Peste Negra y luego al SIDA, mientras buscan sangre sana con la que alimentarse.
«La serie habla de una cosa muy clara: el silencio conlleva la muerte. Todo lo que te callas te mata por dentro, y estamos viviendo un momento donde es muy importante no guardarse nada por miedo a las consecuencias», detalla Casanova.
El director, guionista y productor ejecutivo se rodea de un reparto de lujo, que incluye a Lucía Díez, Mariola Fuentes, Leticia Dolera, Omar Ayuso y Carolina Rubio, quienes aparecen bajo un elaborado maquillaje que las transforma en vampiras.
«Lo más divertido es eso. La verdad es que no se las reconoce. Para mí, el maquillaje era fundamental; decidir que fueran vampiras que usaban prótesis ayudaba a que las propias actrices se sintieran silenciadas», explica Casanova.
En el proceso, las actrices fueron transformadas utilizando «kilos» de pesada silicona, lentillas que las hacían ver borroso, así como prótesis en orejas y dedos que dificultaban su audición, llevándolas a necesitar compañía para ir al baño. «Eso las ayudaba a entender lo que se puede sufrir cuando no tienes la capacidad de poder expresarte de forma libre», añade.
Humor y terror
‘Silencio’ es una serie que mezcla humor con escenas terroríficas, no solo por la presencia de vampiras, sino también por la crudeza de las escenas que abordan sexo y drogas, reflejando el camino a los infiernos que provoca la enfermedad y buscando hacer reflexionar al espectador.

«Mis trabajos pueden ser incómodos en algunos momentos, pero creo que en la cultura, el arte y el entretenimiento es importante incomodar, ya que esto genera nuevas formas de pensar y hace que evolucionemos. Sin embargo, he intentado que ‘Silencio’ incomode lo justo para llegar a un público más amplio», señala el director.
Casanova también denuncia el rechazo que ha experimentado desde su juventud, tanto por parte de la sociedad como de instituciones como la Iglesia. «Me parece absolutamente horrible que la religión y la institución de la Iglesia estén de moda, siendo una institución que ha rechazado a personas como yo, que soy homosexual, o a las personas con VIH», comenta.
La miniserie aboga por la visibilidad de las mujeres seropositivas y por romper el silencio alrededor de la enfermedad, utilizando un discurso provocador y una estética rompedora que ha sido característica de otras de sus obras, como ‘La Piedad’ o ‘Pieles’, que también le han valido críticas homófobas en redes sociales.
«Vivimos en un momento de extrema sensibilidad donde hablar puede causar daño a muchas personas. Entonces, uno no sabe si callar por miedo o para proteger a otros. Esto acaba haciendo que los discursos sean planos, y en la cultura y el arte no debemos conformarnos con discursos totalmente políticamente correctos», concluye.
