Un grupo de organizaciones ha advertido que más de 37.000 millones de euros de fondos europeos podrían canalizarse hacia proyectos de biogás sin las verificaciones ambientales adecuadas. Esta situación podría fomentar una expansión descontrolada de plantas de biogás, comprometiendo la sostenibilidad del sector.
28.000 millones de euros en inversiones privadas hasta 2030
«La ‘fiebre del biogás’ ha generado además 28.000 millones de euros en inversiones privadas hasta 2030, con el riesgo de quedar atrapados en un modelo insostenible y de crear riesgos climáticos y financieros a largo plazo», afirman los autores del estudio. Subrayan que el principal receptor europeo de estas inversiones es España, con 4.800 millones de euros previstos hasta 2030, seguido de Dinamarca (1.300 millones) y Francia (1.700 millones).
Aunque muchas de las nuevas plantas de biometano se construyen utilizando residuos orgánicos como restos de alimentos o estiércol en lugar de cultivos energéticos, esto podría generar nuevos problemas. El estiércol no puede convertirse en una fuente ilimitada de materia prima, ya que la normativa europea obliga a reducir los desechos alimentarios.
Además, la actual metodología de sostenibilidad europea (RED III) contabiliza el estiércol como un residuo de «emisiones cero» y otorga «créditos» por las emisiones evitadas. Sin embargo, no se toma en cuenta su impacto en el uso del suelo ni las emisiones ganaderas asociadas, lo cual ha sido criticado por expertos en medio ambiente.
Todo ello podría «consolidar prácticas ganaderas intensivas e insostenibles» y hacer perder oportunidades más eficaces de reducción del metano, como disminuir el tamaño de los rebaños, añaden los analistas. En Estados Unidos, los subsidios al estiércol incentivaron el aumento del tamaño de las explotaciones lecheras en un 3,7%, con lo cual, en la Unión Europea, estas representan el 49% de las emisiones agrícolas, y el estiércol otro 17%.
Por ello, la coalición El Metano Importa hace un llamado a la Comisión Europea y a los países de la UE para que realicen «de inmediato» una evaluación ambiental completa del plan REPowerEU. También exigen que se establezcan límites claros al uso de estiércol, que se prohíban los cultivos alimentarios como materia prima, que se definan los usos apropiados del biogás y que se refuerce la aplicación de las directivas de Nitratos y Marco del Agua.
«Sin una evaluación de impacto ambiental, la expansión acelerada y sin control de la producción de biogás y biometano en la UE corre el riesgo de consolidar la contaminación, alimentar la ganadería industrial e incumplir los objetivos climáticos», concluye la coalición.
