Las maniobras militares con tanques Leopard en la base de Guzmán El Bueno, en el municipio cordobés de Cerro Muriano, marcan un momento crucial para el sector de la Defensa en España. Teresa Díaz informa desde Madrid que el año que termina ha traído consigo un gran volumen de inversión, con un incremento de más de 10.000 millones de euros destinados a alcanzar el 2 % del PIB en gasto militar. Sin embargo, esta cifra dista del objetivo del 5 % exigido por los aliados, en especial por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha criticado duramente a España en múltiples ocasiones.
El Gobierno español mantiene su firme decisión de limitar el incremento al 2 %, así como su decisión de prescindir de la tecnología militar israelí tras los recientes sucesos en Gaza, posiciones que han generado críticas desde el país norteamericano y desde el Ejecutivo israelí.
En este contexto, en abril el Ejecutivo aprobó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que contempla un total de 10.471 millones de euros adicionales para este ejercicio. Este impulso financiero responde a un panorama internacional caracterizado por el creciente desafío ruso y la aparición de nuevas amenazas híbridas, así como un replanteamiento de la alianza atlántica. Los principales objetivos son reforzar la seguridad y defensa, reindustrializar y dar un nuevo impulso tecnológico a la economía, cumplir los compromisos con los aliados y consolidar a España como un actor central en la Unión Europea.
La presión de Trump
Durante la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio, el Gobierno español se quedó solo al no suscribir el objetivo del 5 % del PIB. Argumentó que podía cumplir los compromisos de capacidades asumidos con la Alianza invirtiendo sólo el 2,1 % al que se comprometió. Desde entonces, Trump ha intensificado sus críticas, sugiriendo, incluso, la posibilidad de imponer aranceles si España no incrementa su gasto en defensa e insinuando su expulsión de la OTAN, elevando así la tensión entre ambos países.
Las críticas también han llegado desde la OTAN. Su secretario general, Mark Rutte, ha afirmado que España no podría cumplir los objetivos de capacidad exigidos por la Alianza con una inversión inferior al 3,5 % del PIB.
España, un socio leal y comprometido
Frente a esta situación, el Gobierno español se ha reafirmado en su papel de socio serio y comprometido. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha destacado las buenas relaciones con Estados Unidos, revelando un comunicado del Pentágono que reconoce a España como un aliado “comprometido” con la Alianza Atlántica. Sin embargo, Robles también ha puesto en duda la capacidad de otros países que han suscrito el 5 % del PIB para cumplir con su compromiso, señalando que “ya veremos qué pasa en 2035 y si los países que dicen que van a cumplir lo hacen”.
La desconexión con Israel
El plan industrial establece que 8 de cada 10 euros se ejecutarán en España, y 9 de cada 10 dentro de la UE. El euro restante se destinará a la adquisición de piezas de repuesto o componentes que, actualmente, no se producen en Europa. El Gobierno ha iniciado el proceso hacia la soberanía estratégica con una desconexión tecnológica de Israel, del que dependen muchas de las capacidades militares en uso en los ejércitos y la Armada.
En mayo, prácticamente un mes después de la aprobación del plan, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, anunció que se estaban elaborando “planes de desconexión” para reducir la dependencia de Israel, en coherencia con la postura del Gobierno respecto al “genocidio” palestino. Además, se ha consolidado la legislación para la importación y exportación de armas a Israel, aunque previamente se habían anulado dos contratos con empresas israelíes por valor de casi 1.000 millones de euros.
Vehículos de combate, buques, aviones de instrucción…
Desde abril, ha sido raro el Consejo de Ministros que cada martes no haya autorizado partidas millonarias para los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM), uno de los ejes centrales del plan. Los PEM incluyen vehículos de combate, la actualización de artillería autopropulsada, nuevos sistemas de movilidad táctica y la modernización de fragatas, entre otras capacidades.
En el ámbito aéreo, se fortalecen las capacidades de entrenamiento con la adquisición de nuevos aviones de instrucción y helicópteros multipropósito. También se contempla la compra de dos satélites de radar de apertura sintética (PAZ-2), lo que representa un avance significativo en la capacidad de respuesta y modernización de las Fuerzas Armadas.
Una ventana de oportunidad para la industria
El Gobierno estima que el plan tendrá un impacto en el crecimiento económico de España, con un aumento del PIB entre 0,4 y 0,7 % en el corto plazo, ofreciendo la oportunidad de modernizar y dinamizar el tejido empresarial en todas las comunidades autónomas. Se anticipa la creación de más de 96.000 nuevos empleos directos e indirectos.
La industria española experimenta un optimismo renovado ante este nuevo ciclo inversor, con empresas dispuestas a dotar a las Fuerzas Armadas de las capacidades requeridas en el contexto geopolítico actual. Indra, principal beneficiaria de los fondos gubernamentales para los PEM, busca reafirmar su papel como líder de la industria de defensa, colaborando con más de 1.000 proveedores y buscando nuevas asociaciones con unas 200 empresas adicionales.
Así, se lanza un desafío al Ministerio de Defensa, que ha solicitado a Indra que “ejerza un liderazgo abierto y responsable que impulse al sector”, como lo ha expresado la subsecretaria de Defensa, en un llamado a la colaboración integral del ecosistema industrial.
