La artista Pastora Soler, durante una reciente entrevista con EFE en Madrid, reflexiona sobre su trayectoria y los retos que ha enfrentado tanto en lo profesional como en lo personal.
En su “mejor momento profesional y personal”, Pastora Soler ha lanzado un libro que aborda los episodios más oscuros y luminosos de su vida, sin medias tintas, en pro de la salud mental. La artista reconoce que uno de los momentos de los que más orgullosa se siente es de su ruptura con la música, una decisión que, según ella, la ayudó a reenfocarse. “Si no hubiera hecho eso, no estaría aquí ahora mismo y no hubiera construido los 8 años que llevo de carrera desde otro punto de vista, más fluido y natural, y con muchos más triunfos que en los 20 años anteriores”, señala en una charla con EFE.
Recientemente, publicó “Cuando se apagan las luces, aparecen las estrellas” (HarperCollins), subtitulado “La buena costumbre de quererse a uno mismo”. Este libro llega poco después de su gira para celebrar sus 30 años de carrera, donde hace un repaso de los acontecimientos que la han marcado.
No a las carreras infantiles
En las primeras páginas de su libro, Pastora aborda dos episodios que vivió en el escenario en 2014, cuando supuestamente estaba en su apogeo gracias a su participación en Eurovisión. Primero, sufrió un súbito desmayo en Sevilla y, meses después, tuvo que afrontar una huida casi del público en Málaga, situaciones que la llevaron a alejarse temporalmente de la música.
“Para que el lector se relaje y yo también, he empezado por la parte que más trabajo me ha costado. Eso está superado, pero no olvidado, porque no he querido olvidarlo”, indica. Reconoce que seguir hablando de estos temas sigue siendo “doloroso”, pero que los ha abordado, incluyendo su experiencia en terapia, donde se preguntó “por qué se llega a esos momentos de debilidad y de autoexigencia”.
Pastora también menciona sus “complejos, debilidades y fragilidades”, derivadas en parte de haber comenzado su carrera musical a los 15 años en una “industria con muchas exigencias”. Por esta razón, recomienda que ningún niño entre tan pronto en el mundo del espectáculo. “Te pierdes cosas, porque te rodeas de un mundo muy adulto en el que se pide mucho de ti y todavía no tienes ni tu carácter ni tu personalidad forjados”, subraya. Anima a las vocaciones artísticas tempranas a formarse primero y a tener claro “lo que quieren y a dónde quieren ir”.
¿Perdió la oportunidad de cantar ‘Aprendiz’?
Uno de los momentos significativos que detalla en su libro es el primer parón de su carrera, durante el cual le llegó una propuesta para cantar una balada compuesta por Alejandro Sanz. A pesar de no estar bajo el ala de una discográfica, mantenía “la ilusión de que eso no sería definitivo”. Sin embargo, un día, mientras se dirigía a la facultad, escuchó en Los 40 Principales su canción interpretada por otro artista -Malú-, lo que, confiesa, le hizo sentir que “el mundo se le vino abajo”.
Al ser consultada sobre si aquella canción era ‘Aprendiz’, que impulsó la carrera de Malú en 1998, Pastora prefiere restar importancia al episodio. “En ese momento, para Alejandro, yo era una niña que estaba casi empezando. Probablemente él ni se acuerde. Era fan de ir a sus conciertos”, explica. Reconoce que a lo largo de su carrera ha visto muchas veces cómo las canciones se trasladan de un artista a otro.
Ahora, al iniciar un nuevo año de gira celebrando sus 30 años en la música y con dos duetos en preparación, Pastora no se centra en el pasado. Recientemente, se encontró con una entrada de la Fundéu que relacionaba la expresión “hacerse un Pastora Soler” con una “espantá”, en alusión a unas palabras de Joaquín Sabina tras sufrir un episodio similar. “Que ‘hacerse un Pastora Soler’ a partir de ahora, después de este libro y de todo el aprendizaje de lo que me pasó, sea levantarse y superarse”, concluye con una sonrisa.
