Agustín Rodríguez, profesor de Educación Física del colegio público de Logroñés Varia, destaca la importancia de los patios activos e inclusivos, un modelo que ha demostrado su efectividad para reducir la conflictividad del alumnado en los recreos y convertir este tiempo en una oportunidad de diversión y aprendizaje. Este innovador proyecto se desarrolla desde hace diez años en su escuela, la cual cuenta con un favorable ratio de 15 escolares por aula y el apoyo del claustro para expandir este modelo a otros colegios de La Rioja.
Patio de todos y para todos
El patio activo e inclusivo es descrito por Rodríguez como «un patio de todos y para todos», donde todos los alumnos se sienten partícipes y tienen la oportunidad de consensuar actividades de manera voluntaria para cada día de la semana. Esto incluye juegos al aire libre, competiciones con deportes alternativos y música, entre otras.
Este proyecto cuenta con la participación de 82 alumnos de Primaria matriculados en el centro, y cada último viernes del mes se extiende a los 39 alumnos de Infantil, quienes disfrutan de una coreografía preparada por los mayores. Las actividades se renuevan semanalmente, y cada trimestre se modifican las actividades deportivas; por ejemplo, en febrero se ha permitido el uso de balones de rugby, combas y aros, además de actividades relacionadas con el carnaval.

Manos amigas
Dentro de este modelo inclusivo, se ha introducido la «competición de deportes alternativos». Un ejemplo destacado es el juego de lanzamiento de pelota «launchball», creado y patentado por Rodríguez. A diferencia de otros juegos populares, el fútbol ha sido excluido del modelo por decisión de los propios alumnos, quienes coincidieron en que generaba conflictos y prefirieron centrarse en actividades que les resultan más divertidas y menos problemáticas.
Una de las características del patio activo e inclusivo es que los alumnos mayores se encargan de enseñar a los más pequeños las reglas de los juegos y actividades. Este modelo promueve la autogestión del tiempo en el patio, lo cual empodera a los más jóvenes.
Algunos de estos estudiantes llevan brazaletes denominados «manos amigas», a quienes pueden recurrir en caso de algún conflicto, evitando acudir al profesor. Al mezclar alumnos de diversas edades, se ha logrado reducir la competitividad y fomentar el aprendizaje, según señala Rodríguez, quien también capacita a otros centros interesados en este modelo en La Rioja y otras comunidades, como Madrid, Galicia y Andalucía.

No politizar el patio inclusivo
Como parte del proceso, al final del curso se lleva a cabo una evaluación del grado de satisfacción del alumnado respecto a las actividades programadas, lo que permite ajustar las acciones para futuros cursos. En el ciclo 2021-2022, se implementó el proyecto «La vuelta al mundo en 175 patios», que ofreció lecturas, danzas y juegos típicos de varios países, el cual fue presentado en el Congreso de Innovación en Educación Física (CIEF).
Rodríguez hace un llamado a no politizar el concepto de patio activo inclusivo y a la necesidad de una regulación normativa que fomente y regule esta actividad en las comunidades autónomas. Actualmente, la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja ha señalado que no existe una instrucción ni normativa específica para la implementación de patios activos e inclusivos en los centros públicos de la región; cada colegio tiene la autonomía para decidir si lo adopta o no.
