Los grandes bancos estadounidenses han superado las expectativas de manera generalizada con las cuentas del tercer trimestre, publicadas esta semana, que se han beneficiado del fuerte aumento del negocio de inversiones, impulsado por los niveles récord en los mercados, así como por la solidez de los ingresos por intereses netos y comisiones. No obstante, cada vez más ejecutivos del sector advierten sobre la sostenibilidad del ciclo de elevadas valoraciones alimentado por la apuesta por la inteligencia artificial (IA) y el deterioro en los estándares de crédito.
JPMorgan Chase, el mayor banco estadounidense por activos, inauguraba la temporada de resultados en Wall Street presentando un beneficio neto de 14.393 millones de dólares (12.419 millones de euros) en el tercer trimestre de 2025, un 12 % más que un año antes. Los ingresos netos sumaron 46.427 millones de dólares (40.059 millones de euros), lo que representa un aumento interanual del 8,8 %, incluyendo un avance del 17 % en los ingresos del área de banca de inversión, que alcanzaron 2.612 millones de dólares (2.246 millones de euros).
Sin embargo, el consejero delegado de la entidad, Jamie Dimon, advertía de «algunos indicios de desaceleración» en la economía de EEUU, especialmente en el crecimiento del empleo, en un contexto de elevada incertidumbre debido a las complejas condiciones geopolíticas, la incertidumbre arancelaria y los elevados precios de los activos. Durante la rueda de prensa posterior a la publicación de las cuentas, Dimon abundaba en la aparición de señales de riesgo en referencia a las recientes quiebras de First Brands y Tricolor, vinculadas al sector automotriz, que han salpicado a la banca estadounidense y han provocado una reflexión sobre los estándares de crédito.
Dimon afirmó: «Me pongo en alerta cuando pasan cosas así… Cuando ves una cucaracha, probablemente haya más», recordando que “hemos tenido un mercado alcista durante mucho tiempo y los precios de los activos son altos”.
Goldman Sachs, otro gigante de Wall Street, también presentó unas ganancias por encima de lo esperado, anotando un beneficio neto atribuido de 3.860 millones de dólares (3.330 millones de euros), lo que representa un avance del 39 %. Los ingresos de la entidad sumaron 15.184 millones de dólares (13.101 millones de euros), un 20 % más, incluyendo un crecimiento del 64 % en los ingresos por intereses netos, hasta 3.852 millones de dólares (3.324 millones de euros).
No obstante, David Solomon, presidente y consejero delegado de Goldman Sachs, advertía de que «las condiciones pueden cambiar rápidamente», destacando la necesidad de una sólida gestión de riesgos, priorizando a largo plazo la eficiencia operativa y el uso de nuevas tecnologías de inteligencia artificial. A principios de octubre, Solomon también se refirió al comportamiento cíclico de los mercados de valores, señalando que no le sorprendería «si en los próximos 12 a 24 meses viéramos una caída», aunque evitó hablar de ‘burbuja’ en la IA, limitándose a anticipar que «habrá un reinicio, un control en algún momento».
Por su parte, Morgan Stanley informó de un avance del 47 % en el beneficio neto atribuido durante el tercer trimestre, alcanzando 4.450 millones de dólares (3.828 millones de euros), y un incremento del 18,5 % en la cifra de negocio, que llegó a 18.224 millones de dólares (15.678 millones de euros). Esto incluye un aumento del 13,4 % en los ingresos netos por intereses, que alcanzaron 2.491 millones de dólares (2.143 millones de euros), mientras que el ‘trading’ generó 5.020 millones de dólares (4.319 millones de euros) y la banca de inversión 2.266 millones de dólares (1.949 millones de euros), un 25,4 % y un 42,5 % más, respectivamente.
Citi logró un beneficio neto de 3.752 millones de dólares (3.237 millones de euros) en el trimestre, lo que implica un incremento del 16 % en comparación con el mismo periodo de 2024, incluso tras asumir un deterioro del fondo de comercio de 726 millones de dólares (626 millones de euros) relacionado con la venta de una participación del 25 % en Grupo Financiero Banamex.
Fuera de Wall Street, Wells Fargo reportó un beneficio neto atribuido de 5.341 millones de dólares (4.623 millones de euros), un 10,1 % más, mientras que Bank of America registró ganancias de 8.040 millones de dólares (6.941 millones de euros), lo que representa un incremento del 26 % respecto al resultado del año anterior.
Se multiplican los avisos del riesgo de corrección
Además de los banqueros estadounidenses, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha insistido en sus reuniones de otoño, que se celebran esta semana en Washington, sobre el hecho de que los mercados financieros están subestimando los riesgos existentes en materia geopolítica, comercial y fiscal, lo que podría derivar en una «corrección súbita» de la valoración de activos.
«Esta aparente calma oculta cierto grado de complacencia. […] Los mercados parecen haber minimizado los posibles efectos de los aranceles sobre el crecimiento y la inflación, así como otros posibles acontecimientos adversos», sostiene el FMI en su ‘Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial’.
El FMI advierte que los activos bursátiles han continuado revalorizándose a pesar de las vulnerabilidades detectadas y los riesgos, que permanecen en niveles «elevados». Una «corrección súbita» podría verse agravada por las actuales “correlaciones inusuales de activos” y conducir a una ralentización del desapalancamiento o a tensiones en los mercados.
Recientemente, el Comité de Política Financiera del Banco de Inglaterra alertaba que un cambio repentino en el optimismo de los inversores, en relación con las empresas tecnológicas vinculadas a la IA o la credibilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), podría aumentar el riesgo de una “corrección brusca” del mercado.
«Algunas empresas tecnológicas cotizaban con ratios de valoración que implicaban un alto crecimiento futuro de las ganancias, y la concentración en los índices bursátiles estadounidenses significa que cualquier ajuste de precios impulsado por la IA tendrá un alto nivel de transmisión a la rentabilidad de los inversores expuestos al índice agregado», explica el comité del Banco de Inglaterra.
De este modo, los miembros del comité pronostican que las perspectivas futuras de las valoraciones son inciertas, con riesgos tanto a la baja como a la alza, señalando entre los factores negativos un posible progreso decepcionante en la capacidad y adopción de la IA o el aumento de la competencia, que podrían llevar a una reevaluación de las elevadas expectativas de beneficios futuros.
