La trágica noticia del suicidio de Sandra Peña, una alumna de 14 años en Sevilla, ha generado una fuerte concentración de apoyo hacia su familia. Este evento resalta la urgente necesidad de abordar el acoso escolar, una problemática que afecta a numerosos jóvenes en la actualidad. Ruth del Moral informa sobre los recientes estudios y el papel crucial que juegan los compañeros en la prevención y erradicación del acoso.
La intervención juvenil ante el acoso
Según recientes investigaciones, la mayoría de los jóvenes reconoce su responsabilidad de intervenir durante situaciones de acoso escolar. Un estudio revela que casi siete de cada diez jóvenes actúan cuando son testigos de un caso de agresión, aunque un 25 % de ellos solo lo hace si tienen una relación de amistad con la víctima. Este dato pone de manifiesto la importancia de fomentar un sentido de comunidad en las aulas.
Se ha encontrado que la mayoría de las situaciones de acoso ocurren en presencia de otros compañeros, quienes podrían jugar un papel decisivo para detener la agresión. Un 80 % de los alumnos afirma haber recibido formación en sus escuelas sobre qué es el acoso escolar y cómo detenerlo.
Silencio y miedo entre las víctimas y testigos
En el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, la Universidad Complutense y la Fundación Colacao presentaron el ‘I Estudio sobre el Acoso Escolar y el Ciberacoso en España’. Este estudio señala que una de cada tres víctimas de acoso escolar (38 %) y más de la mitad de las víctimas de ciberacoso (55 %) aún guardan silencio acerca de sus experiencias. Este silencio se ve agravado por el miedo de un 15 % de los compañeros que no actúan por temor a represalias.
Los expertos educativos subrayan la necesidad de desestigmatizar el acoso y educar a la sociedad en empatía y respeto a los derechos humanos. «El acoso es la antítesis del respeto a los derechos humanos. Si limitamos el consenso en derechos humanos, el acoso puede crecer», advierte María José Díaz-Aguado, catedrática de la Unidad de Psicología Preventiva de la UCM.
Fomentar la empatía desde la infancia
Díaz-Aguado también menciona la importancia de transformar la cultura de dominio y sumisión que suelen reproducir los acosadores. «Fomentar la empatía desde pequeños y crear un clima de confianza en casa y en el colegio es esencial», añade Antonia Martí, directora del Máster en Acoso Escolar y Mediación de la Universidad Internacional de Valencia.
Martí enfatiza que los padres suelen tardar una media de un año y medio en darse cuenta de lo que está ocurriendo, lo que podría complicar aún más la situación de las víctimas.
El apoyo de los compañeros
Díaz-Aguado destaca que «el acoso cesa si el grupo de iguales apoya a la víctima». Los alumnos que reciben formación en clase sobre cómo afrontar el acoso escolar tienen menor riesgo de convertirse en víctimas o acosadores. En base a los datos, el 67 % de los alumnos que han sufrido, ejercido o presenciado acoso en los últimos dos meses han intervenido en alguna forma.
El 42 % de estos jóvenes intentó detener la situación, sin ser necesario que fueran amigos de la víctima, mientras que un 15 % siente que debería actuar pero no lo hace por miedo. Un 8 % considera que no es «su problema». Sin embargo, seis de cada diez jóvenes considera que «es muy eficaz que toda la clase apoye al estudiante agredido», mientras que la segunda medida más mencionada es «educar en igualdad y respeto mutuo».
‘EnlazHadas’, un proyecto de ayuda entre iguales
El IES Madrid Sur ha implementado el programa ‘EnlazHadas’ durante más de una década, con el objetivo de que los mismos alumnos motiven a sus compañeros que tienen dificultades para socializar o integrarse. Este proyecto crea una red de apoyo entre iguales y promueve el bienestar de todos los participantes.
Alumnos y monitores se reúnen semanalmente para participar en actividades que refuercen la autoestima y ayuden a verbalizar sentimientos. «Se sienten seguros, establecen vínculos y el grupo actúa como observatorio de convivencia», señala Leonor Alcarria, profesora de francés e impulsora del programa.
Prevención temprana del acoso escolar
La Asociación Española de Prevención del Acoso Escolar (Aepae) indica que implementar iniciativas desde la educación infantil puede reducir la presencia del acoso en un 67 % en los colegios. Juegos educativos que fomenten la inteligencia emocional y concursos de pintura contra el bullying son algunas de las herramientas que ayudan a concienciar desde una edad temprana.
Además, la Fundación Cibervoluntarios ofrece talleres gratuitos en los centros educativos para prevenir y frenar el acoso digital mediante su programa ‘Para, piensa, conéctate’. Antonia Martí advierte sobre los nuevos tipos de violencia que están surgiendo con la llegada de la inteligencia artificial, lo que hace aún más importante educar a los jóvenes.
Corregir la conducta de los acosadores
A pesar de los avances en lograr que las víctimas hablen, la mejora en la corrección de la conducta de los acosadores aún está rezagada. Un 65 % de los acosadores admite que no habla con adultos sobre su comportamiento, lo que dificulta cualquier intervención encaminada a ayudarles a cambiar.
Díaz-Aguado señala que «es menos difícil apoyar a la víctima que corregir la conducta de un acosador». Para ayudar a estos jóvenes es esencial hacerles entender que pueden obtener poder sin recurrir a la violencia, invitarlos a reflexionar sobre su comportamiento y a reparar el daño causado.
La efectividad de este enfoque aumenta cuando se integran cambios cognitivos, emocionales y de reparación en un proceso global.
