Un informe de la OCDE revela que solo el 44 % de las emisiones de CO2 están sujetas a impuestos o mercados de carbono y más de la mitad sigue sin gravamen climático efectivo. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que están sujetas a algún tipo de gravamen han aumentado en un tercio entre 2018 y 2023, aunque más de la mitad siguen quedando fuera y los niveles de fiscalidad son muy variables, señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En un informe publicado este jueves en el que se ha analizado la situación de 79 países que representan el 82 % de las emisiones globales de este gas, principal causante del calentamiento climático, la OCDE calcula que la proporción de las que tienen alguna forma de impuesto ha subido al 44 % en 2023, frente al 33 % en 2018.
Transporte por carretera: el sector más gravado por impuestos al CO2
El transporte por carretera es el sector en el que las emisiones están cubiertas en mayor proporción por algún tipo de fiscalidad y con la mayor tarificación. De hecho, en los 79 países del estudio, únicamente un 6 % se libraban de esos gravámenes en 2023.
En el sector de la electricidad, un 77 % de las emisiones de dióxido de carbono estaban sometidas a algún tipo de tasa y alrededor de la mitad se veían aplicar entre 5 y 30 euros por tonelada de CO2, y un 4 % tasas superiores a los 30 euros por tonelada.
Electricidad, industria y edificios: grandes emisores con baja presión fiscal
En cuanto a la industria, que representa más de la cuarta parte de las emisiones, únicamente el 29 % eran objeto de impuestos y al 9 % se le aplicaban gravámenes superiores a los 30 euros por tonelada.
En el sector de los edificios (residenciales o comerciales), alrededor de un tercio del CO2 emitido tenía una tarificación y en un 18 % de esas emisiones había una fiscalidad superior a los 30 euros por tonelada.
