La reciente borrasca Therese ha dejado intensas precipitaciones en el archipiélago canario, con acumulados significativos en islas de mayor relieve y episodios de tormenta, granizo y vientos fuertes. Actualmente, su evolución sugiere un posible desplazamiento hacia el sur de la península ibérica, aunque con menor intensidad. Estas trayectorias son comunes en marzo, un mes marcado por rápidas transiciones atmosféricas y contrastes entre diversas regiones.
¿Qué zonas del sur podrían verse afectadas y con qué intensidad?
Si se confirma que la borrasca Therese alcanzará el sur de la península ibérica, las regiones más expuestas serán Andalucía occidental, el área del Estrecho y puntos del litoral sur. Se prevén precipitaciones débiles o moderadas, con la posibilidad de chubascos más intensos de carácter tormentoso. Aunque no se anticipan acumulados extremos, sí pueden producirse episodios puntuales de lluvia intensa en cortos periodos de tiempo, un fenómeno típico cuando masas de aire húmedo interactúan con temperaturas más suaves en la superficie.
Este patrón puede generar lluvias irregulares, con zonas donde apenas llueve y otras donde se registran chubascos intensos.
Canarias: epicentro del temporal con lluvias fuertes y viento intenso
A medida que el sistema avanza, Canarias continúa bajo el impacto directo de la borrasca, presentando cielos cubiertos y precipitaciones generalizadas con episodios de intensidad fuerte o muy fuerte en zonas concretas. En estas islas, el relieve juega un papel clave, ya que favorece la acumulación de nubes y la intensificación de las lluvias en determinadas vertientes. Además, el viento del suroeste sopla con fuerza, generando rachas intensas que aumentan la sensación de temporal.
En episodios similares, los acumulados pueden superar los 50 litros por metro cuadrado en pocas horas, lo que incrementa el riesgo de escorrentías rápidas e incidentes por inundaciones.
Estabilidad relativa en el resto de España
A diferencia del sur y Canarias, gran parte del territorio peninsular y Baleares permanece bajo una situación de relativa estabilidad, con cielos poco nubosos o despejados en amplias zonas. No obstante, esta estabilidad convive con fenómenos locales como nieblas matinales en áreas de meseta o nubosidad baja en el norte.
Las temperaturas muestran un comportamiento desigual, con descensos en el extremo norte y ascensos en el centro y este peninsulares, reflejando un patrón típico de primavera donde la variabilidad atmosférica es la norma.
Tendencias meteorológicas cada vez más irregulares
La posibilidad de que la borrasca Therese alcance el sur de la península ibérica en pleno marzo se inserta en una tendencia más amplia: el aumento de la irregularidad climática en España. Episodios de lluvias intensas concentradas en áreas específicas, alternados con periodos de estabilidad en otras, son cada vez más comunes.
Este comportamiento está vinculado a cambios en la dinámica atmosférica global, que favorece eventos más localizados pero también más intensos, complicando tanto la previsión como la gestión de los recursos hídricos.
Expectativas para las próximas horas: monitorización necesaria
Aunque el escenario principal indica una afectación moderada en el sur peninsular, la evolución de la borrasca será crucial en las próximas horas. Pequeñas variaciones en su trayectoria pueden modificar la intensidad y extensión de las precipitaciones, por lo que los modelos meteorológicos mantienen una vigilancia constante.
En cualquier caso, el desplazamiento de Therese refuerza la idea de un inicio de primavera dinámico, con episodios de inestabilidad que pueden repetirse en las próximas semanas.
