Decenas de personas han sido vistas cantando el ‘Cara al sol’, himno de Falange Española de las JONS, mientras se han registrado concentraciones con banderas preconstitucionales frente a la sede del PSOE en Ferraz. La simbología franquista parece resurgir cinco décadas después de la muerte del dictador Francisco Franco, y las encuestas intentan poner cifras a este fenómeno.
Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 17,3 % de los españoles opina que el actual régimen democrático es peor o mucho peor que la dictadura franquista, mientras que un 21,3 % considera que aquella etapa fue buena o muy buena. El porcentaje no varía significativamente entre los más jóvenes, personas que no vivieron el franquismo y cuyos padres nacieron cuando el régimen moría.
La Transición y la ola neoconservadora
Luis García Tojar, profesor de Sociología en la Universidad Complutense, señala que el actual ‘renacimiento’ del franquismo puede explicarse a través de dos factores: el empuje de una ola neoconservadora internacional y el ‘peaje’ que pagó la Transición, que hizo que la dictadura no fuera deslegitimada en su momento y que los franquistas no tuvieran conciencia de su derrota política.
Existen desde siempre lo que se ha denominado ‘franquismo sociológico’, aunque su opinión había estado desacreditada. Sin embargo, ahora han roto esa espiral de silencio. Aunque siguen siendo una minoría, desean hacerse oír, incluyendo a mayores que añoran el franquismo y a jóvenes neoconservadores que se identifican con figuras como Donald Trump.
En un tiempo marcado por la zozobra y la ‘angustia identitaria’, los jóvenes pueden simpatizar afectivamente con esa etapa. Se les dice que antes no había problemas: ‘las mujeres eran mujeres, y los hombres, hombres; España era una y ahora es un follón; las cosas funcionaban…’. Aunque esta afirmación es un bulo, el mensaje ha calado en parte de la juventud. Además, se observa cómo esta ola se mueve en redes sociales, donde grupos ultras y algunos historiadores de derecha defienden sin restricciones una ‘historia alternativa’ de la Guerra Civil y la dictadura.
Este contexto incluye a aquellos que simplemente buscan provocar y manifestar su oposición al ‘statu quo’, que actualmente involucra la exhumación de Franco y la organización de actos para recordar la muerte del dictador.
Vox ante el franquismo
La derogación de las leyes de memoria democrática ha sido uno de los principales exigencias de Vox al Partido Popular en las comunidades autónomas donde necesita de sus votos. El partido de Santiago Abascal ha dejado claro su rechazo a una visión ‘única y divisiva’ del pasado, defendiendo ‘la libertad de cada español para interpretar el pasado histórico de nuestra nación’, como expresó su portavoz nacional, José Antonio Fúster, a principios de año.
Este es el argumentario oficial, aunque en ocasiones algunos de sus representantes públicos no ocultan sus simpatías por aquella época. En noviembre del año pasado, el diputado Manuel Mariscal afirmó en el pleno del Congreso que, gracias a las redes sociales, muchos jóvenes están descubriendo que ‘la etapa posterior a la Guerra Civil’ no fue una ‘etapa oscura’, sino ‘de reconstrucción, progreso y reconciliación para lograr la unidad nacional’.
Recientemente, el alcalde de la localidad jienense de Puente de Génave, Francisco García Avilés (Vox), lanzó un calendario con la imagen del dictador, acompañado de la frase ‘Franco, Franco, viva España, arriba España’, regalándoselo a los clientes de su gestoría.
La Fundación Francisco Franco, en riesgo de extinción
Uno de los principales defensores de la figura del dictador es la Fundación Francisco Franco, que fue constituida apenas un año después de su muerte y actualmente cuenta con casi 1.500 afiliados. Su presidente, Juan Chicharro, ha declarado: ‘Franco fue un hombre providencial para España tras la Guerra Civil. Salvó a España de caer en las garras del comunismo’. La misión de la fundación es difundir el ‘legado, pensamiento y obra’ de Franco desde un enfoque ‘histórico’.
La Fundación posee un archivo de alrededor de 33.000 documentos de los casi 40 años en los que Franco estuvo en el poder, incluyendo correspondencia con personalidades de la época como el papa Pablo VI, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon y el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill.
Sin embargo, la continuidad de la Fundación está amenazada por un proceso iniciado por el Gobierno para solicitar su extinción ante la justicia, argumentando que hace apología del franquismo, humilla a las víctimas y no persigue fines de interés general. La Fundación ha pedido una extensión del plazo para presentar alegaciones y su presidente está convencido de que la pretensión del Gobierno ‘no va a ir a ninguna parte’ porque la permanencia de la entidad está respaldada por la Constitución.
Una plataforma para honrar la memoria de Franco
Aparte de la Fundación Francisco Franco, existen otras pequeñas entidades defensoras de su legado, como Movimiento por España, Asociación Luz de Trento, Ahora España o Fundación Blas Piñar. Estas organizaciones forman parte de la veintena de colectivos agrupados en la Plataforma 2025, creada este año para reivindicar el ‘legado’ de Franco medio siglo después de su muerte y contrarrestar los actos programados por el Gobierno en el marco de la iniciativa ‘España en libertad’.
La plataforma sostiene: ‘No permitiremos que su figura sea mancillada por intereses ideológicos que buscan reescribir el pasado a su conveniencia’, y su manifiesto ha recibido el respaldo de más de 2.600 firmas.
