Pancartas durante la manifestación en Sevilla contra el acoso escolar. / Julio Muñoz
Madrid. – Miles de estudiantes y ciudadanos se han manifestado en toda España para arropar a la familia de Sandra Peña, la joven de 14 años que se suicidó hace dos semanas en Sevilla. También han exigido más implicación y responsabilidad a los centros educativos y a las administraciones contra el acoso escolar. Bajo el lema ‘Sandra, no te olvidamos ¡Basta de bullying! ¡Basta de discursos de odio! ¡Hay responsables!’, jóvenes de todos los niveles educativos, especialmente de la ESO y de Bachillerato, han marchado por las principales calles de diversas ciudades reclamando la aplicación de protocolos antiacoso y una mayor inversión en psicólogos y psiquiatras en la sanidad pública.
En Sevilla, la ciudad donde Sandra estudiaba en el colegio Irlandesas de Loreto, su tío y portavoz de la familia, Isaac Villar, ha agradecido el apoyo y ha señalado la importancia de alzar la voz contra “la lacra que estamos sufriendo en este país: el acoso escolar”. El Sindicato de Estudiantes, que ha convocado estos actos además de una huelga, ha exigido la dimisión inmediata de la junta directiva de este colegio sevillano y la retirada de su financiación pública.
Colegio culpable, sistema responsable
En Madrid, cerca de 10.000 personas (según el sindicato) y 2.000 (según fuentes policiales) han partido de la Puerta del Sol hasta el Ministerio de Educación. Bajo cánticos como “Colegio culpable, sistema responsable”, “Vuestros protocolos son una mierda” o “Sandra hermana, nosotras no olvidamos”, los estudiantes han marchado por la Gran Vía madrileña. Frente al Ministerio de Educación se ha guardado un minuto de silencio para recordar a la joven Sandra y a todas las víctimas de bullying en España.
“Combatir el bullying no puede depender de la buena voluntad de nuestros profesores, la mayoría colapsados por la masificación en las aulas, sino que requiere la contratación de orientadoras, psicólogas y mediadoras en todos los centros educativos”, señaló el Sindicato de Estudiantes en su convocatoria, instando a las instituciones a no mirar hacia otro lado.

Jóvenes de Toledo también gritaron: “No al silencio institucional”, “Colegio que calla, colegio que falla”, mientras portaban pancartas que afirmaban que “Protocolo hay, pero nadie actúa”. En Barcelona, aproximadamente 1.500 estudiantes se han manifestado pidiendo el “fin a los discursos de odio” y han concluido su marcha en la plaza de Sant Jaume tras descender por Via Laietana. “El sistema falla y los abandona”, criticó el portavoz estudiantil Eider Bustos. En Tarragona, un joven manifestante relató que sufrió acoso en el colegio durante varios años. Otra chica contó que cuida a un niño pequeño que “lo está pasando muy mal porque otros cuatro le hacen la vida imposible”.
Aplicar protocolos antiacoso y asumir responsabilidades
El mensaje unánime ha sido que las direcciones de los centros educativos apliquen los protocolos antiacoso y asuman responsabilidades. Casi todas las manifestaciones han culminado frente a las Consejerías de Educación, como en Cantabria, o ante administraciones educativas. Mientras tanto, los estudiantes vascos han solicitado servicios de atención psicológica adecuados en los centros, y los de La Rioja han urgido a “no ignorar las denuncias que se planteen”.
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, también ha advertido sobre el peligro de una sociedad agresiva, destacando que “todo eso se contagia en las aulas”. Ha propuesto medidas en las que los propios estudiantes intervengan como mediadores para resolver conflictos. Además, se ha conocido un informe de la Fundación MAPFRE y Siena Educación que indica que solo el 5,6% de los docentes ha recibido formación sobre convivencia o acoso en las aulas. Este documento, basado en entrevistas a 850 profesores de toda España, señala que los amigos influyen significativamente en el bienestar emocional y que el acoso escolar a menudo es protagonizado por estudiantes que poseen supuestamente todos los recursos, pero que reproducen dinámicas de desprecio y falta de respeto hacia sus compañeros.
