El texto, que lleva el nombre de la reconocida científica británica como homenaje a su incansable labor en defensa de estas especies, contempla aspectos como la protección de la dignidad, el derecho a la vida y a la libertad, y la no tortura de grandes simios como el orangután, el chimpancé, el bonobo o el gorila.
Se trata de una normativa que las principales asociaciones del sector venían reclamando y que es una obligación legal mandatada por la ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales.
El evento ha contado, además, con la participación de investigadores y principales entidades y organizaciones dedicadas a la defensa de grandes simios.
El acto se produce semanas después de que falleciera la etóloga Jane Goodall a los 91 años, considerada pionera en el estudio de los primates y conocida por su gran labor en materia de conservación y defensa del bienestar animal, con quien Pablo Bustinduy llegó a reunirse este mismo año para tratar el desarrollo de la ley.
En su discurso, el ministro ha defendido la necesidad de una ley Jane Goodall en defensa de estas especies, que comparten muchas similitudes cognitivas y de comportamiento con los humanos, y que aún son objeto de tenencia y tráfico ilegal.
Un homenaje legislativo al legado científico y ético de Jane Goodall
Es una política ambiciosa y determinante en materia de protección animal. Se trata de la primera normativa de estas características a nivel mundial, dijo Bustinduy.
Esta es la mejor forma de honrar el legado de la Doctora Goodall “será aplicando en todas nuestras normas, incluida en esta, su visión del mundo; una visión empática y fraterna, que nos vincula ineludiblemente a las demás especies y al conjunto de los ecosistemas”.
Entre los objetivos que recoge el borrador sobre el que trabaja el ministerio, se encuentra erradicar el tráfico ilegal de estas especies y establecer la prohibición expresa de tenencia, experimentación o investigación cuando ello pueda producirles daño o sufrimiento.
Además de la prohibición de su utilización con fines comerciales y espectáculos que menoscaben su dignidad, así como establecer unas condiciones rigurosas para su custodia, en todo caso con propósito de conservación.
La norma más avanzada del mundo en protección animal
De esta manera, la ley Jane Goodall sigue su curso después de que fuera lanzada a Consulta Pública Previa y se recogieran cerca de 300 aportaciones de la ciudadanía, organizaciones, grupos de interés y sectores profesionales, muchas de ellas de ámbito internacional, ya que con esta norma España se convertiría en el primer país en reconocer, por ley, derechos básicos para los grandes simios.
Se trata de una propuesta pionera en el mundo. Gracias a la Ley Jane Goodall, España se convertiría en el primer país en reconocer, legalmente, la existencia de derechos básicos para los grandes simios.
Entre los objetivos de la Ley Jane Goodall están: erradicar el tráfico ilegal de estas especies, establecer la prohibición expresa de tenencia y su utilización con fines comerciales y espectáculos, prohibir la experimentación o investigación cuando ello pueda producirles daño o sufrimiento, restringir su tenencia y cría en cautividad en parques zoológicos debidamente controlados.
