Durante los meses fríos, muchas aves acuáticas como los cisnes se ven en situaciones complicadas debido a la gripe aviar H5N1. Recientemente, Berlín ha notado un aumento en el número de cisnes infectados, lo que ha llevado a las autoridades a emitir advertencias sobre el manejo adecuado de estas situaciones.
Cuándo un ave sí puede estar en problemas
La preocupación real surge cuando los animales están atrapados en hielo. Según el Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research (IZW), esto suele ocurrir en aves que están enfermas, heridas o muy debilitadas, incapaces siquiera de cambiar de postura. El hielo, en estos casos, se convierte en el último capítulo de historias que comenzaron con enfermedad, hambre o lesiones.
Con el frío, muchas aves se agrupan en espacios reducidos, lo cual incrementa la competencia por alimento y favorece la propagación de enfermedades. Este escenario se convierte en una «tormenta perfecta» para la transmisión del virus, ya que hay más aves juntas con menos recursos disponibles.
Por qué no hay que rescatar ni alimentar por cuenta propia
El instinto humano de ayudar se pone a prueba cuando observamos a aves en dificultades. Sin embargo, tanto el IZW como las autoridades alemanas recomiendan evitar el rescate de cisnes atrapados en el hielo. Hay varias razones para esto. Primero, por cuestiones de seguridad: muchas capas de hielo no son capaces de soportar el peso de una persona, y los equipos profesionales tampoco tienen fácil acceso a los animales en medio de un canal helado.
Además, perseguir a un ave salvaje debilitada provoca un estrés considerable y, en la mayoría de los casos, no cambia el desenlace de la situación. Si el ave está gravemente enferma, un rescate improvisado llega frecuentemente demasiado tarde. También está el riesgo de la gripe aviar: el virus H5N1 se contagia principalmente entre aves, pero puede afectar a mamíferos, y los perros, en particular, pueden enfermar o transportar el virus en su pelaje y patas.
Otro acto bien intencionado que se debe evitar es alimentar a estas aves arrojando pan o granos. De hecho, en Berlín está prohibido por la ley de caza alimentar a especies silvestres como los cisnes, gansos o patos. La razón va más allá de la nutrición: al proporcionar comida en un lugar específico, se fuerza a un número elevado de aves a concentrarse en un espacio reducido, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades. El IZW advierte que este tipo de concentración «puede aumentar de forma masiva» el riesgo de infección.
Qué hacer si encuentras un ave muerta o enferma
Si no se debe entrar al hielo ni alimentar a las aves, ¿qué sugieren los expertos en estas situaciones?
- Mantener distancia de cualquier ave muerta o enferma y no tocarla.
- Llevar a los perros siempre con correa cerca de ríos, lagos y embalses para evitar que se acerquen a los cadáveres.
- Anotar la ubicación y notificar a las autoridades competentes. En Alemania, debe contactarse a veterinarios oficiales de distrito o a la policía, que se encargan de las notificaciones. En España, se debe avisar a los servicios veterinarios de la comunidad autónoma, al ayuntamiento o al centro de recuperación de fauna silvestre.
- Permitir que equipos autorizados se encarguen de retirar los cuerpos y decidir si se realizan pruebas de gripe aviar u otras enfermedades.
En el caso del canal urbano de Landwehrkanal, el servicio veterinario del distrito está monitoreando de cerca a los cisnes para evitar intervenciones mal coordinadas.
A veces ayudar es saber no intervenir
Puede ser difícil ver a un cisne inmóvil en el hielo y marcharse sin hacer nada. Sin embargo, en muchas ocasiones, lo más responsable es exactamente eso. Los inviernos fríos han logrado seleccionar a las aves más fuertes y adaptadas. Actualmente, la gripe aviar ha impactado a estas poblaciones, y cada acción innecesaria o cada concentración de aves alrededor de un poco de comida le da al virus una nueva oportunidad.
La mejor forma de ayudar es mantener la distancia, no pisar el hielo, evitar alimentar a los bandos de patos y cisnes, y avisar a las autoridades si se ven animales muertos o enfermos. Observar, entender la situación y seguir las recomendaciones oficiales es una forma efectiva de cuidar la fauna silvestre y minimizar riesgos para nuestras mascotas y nosotros mismos.
El comunicado de prensa que detalla estos puntos se titula en alemán “Extreme Witterung führt zu erhöhten Verlusten bei Wasservögeln” y fue publicado por el Leibniz-IZW.
