El castillo de Miravet, en Tarragona, una de las fortalezas templarias mejor conservadas de España, ha regresado a su esplendor medieval gracias a una innovadora «museografía tecnológica e inmersiva». Esta propuesta busca ofrecer una nueva aproximación al visitante, permitiendo conocer no solo el monumento, sino también la historia detrás de él.
El nuevo enfoque museográfico fue presentado por la consellera de Cultura, Sònia Hernández, acompañada por el alcalde de Miravet, Miquel Morales. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto ‘Els ulls de la història’, que ya ha sido implementado en otros sitios como el yacimiento de las pinturas rupestres de El Cogul, la cartuja de Escaladei y el Centro del Románico de la Vall de Boí.
Carme Bergés, jefa del área de Monumentos y Yacimientos de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural, ha destacado que el objetivo de este proyecto es “acercar los monumentos al público de manera vivencial”, lo que se logra a través de nuevos relatos y tecnología de inmersión. La nueva visita propone un relato en primera persona, a través de Said, un niño sarraceno, el cual fue creado a partir de investigaciones minuciosas. Said convive con un niño cristiano de origen noble, lo que proporciona una mirada multifacética a la sociedad medieval.
Para lograr sus objetivos, se han desarrollado recursos que ofrecen información personalizada según los intereses de cada visitante. Esto incluye la implementación de enlaces QR a lo largo del itinerario.
Entre los nuevos recursos, se destaca una experiencia de realidad virtual, una instalación audiovisual y un sistema interactivo, además de una nueva guía multimedia y señalización mínimamente invasiva. Este enfoque favorece la contemplación del monumento, respetando los restos arqueológicos que lo rodean.
La historia del Castillo de Miravet ha estado tradicionalmente centrada en la presencia templaria y el aura mística de esta orden de monjes guerreros. Sin embargo, Bergés subraya la necesidad de ofrecer una “nueva mirada” que haga aflorar otras voces de la sociedad medieval, como la andalusí, que cultivaba la tierra y elaboraba cerámica.
Viaje al siglo XIV con realidad virtual
En la antigua bodega de la fortaleza, ubicada en el patio de armas, se ha instalado una experiencia de realidad virtual que permite a los visitantes viajar en el tiempo. Esta experiencia transporta a los usuarios al siglo XIV, cuando la sociedad andalusí trabajaba las tierras de los templarios, y al siglo XVII, cuando los templarios, que solían ser los vencedores, serían finalmente expulsados.
El refectorio, que había sido sala de comidas para los monjes, cuenta ahora con un nuevo sistema interactivo que permite a los visitantes «preparar virtualmente» platos de la cocina medieval, ayudando a relacionar los productos de la tierra, las técnicas culinarias y la vida diaria en un castillo regido por monjes, que aunque eran religiosos, también tenían funciones militares.
En el interior de la iglesia se ha colocado una instalación audiovisual multipantalla, mostrando fragmentos de la vida cotidiana de los pueblos que formaban parte de la comanda de Miravet, el territorio gestionado por los templarios. «Estos fragmentos invitan a reflexionar sobre el poder ejercido desde este enclave», señala Bergés, quien destaca el impacto sobre las comunidades locales.
La consellera Sònia Hernández ha declarado que el éxito de esta primera fase del proyecto ‘Els ulls de la història’ ha motivado a su departamento a iniciar una nueva etapa a partir de 2026, que incorporará cinco nuevos monumentos. La primera fase finalizará a principios del próximo año con el monasterio de Sant Pere de Rodes, entre otros lugares destacados como el castillo de Cardona y el teatro romano de Tarraco.
Hernández ha enfatizado que “la museografía pone en valor el origen andalusí del castillo templario, que oculta historias a veces menospreciadas o poco estudiadas”, reivindicando así la pluralidad de los orígenes de la propia identidad cultural española.
