Ángela y Paula, dos de las hijas del cantautor y político José Antonio Labordeta, reflexionan sobre el impacto y la relevancia de su obra. En un contexto en el que su emblemática canción ‘Canto a la Libertad’ cumplirá medio siglo en 2025, se destaca su papel como un verdadero aldabonazo a la conciencia colectiva, un canto a la unidad y a la dignidad humana.
La canción, que no agita banderas partidistas sino las de la esperanza, se ha convertido en un himno colectivo que Aragón legó al mundo y que ha sido heredado de generación en generación. Labordeta, quien escribió el tema en Villanúa (Huesca) durante la Navidad de 1974-1975, lo concibió con una inspiración casi instantánea. Según Paula, su hija y directora de la fundación que lleva su nombre, su padre se metió en la cama y le salió el estribillo de carrerilla, lo apuntó y en los días siguientes fue montando la canción.
El resto de la letra, que prosigue tras “habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra, que ponga libertad”, también le costó «poquico», aunque quizás ya la llevaba rumiada. Posteriormente, le puso música a estas ideas innovadoras. En la primavera de 1975, a medio año de la muerte del dictador Francisco Franco, se lanzó el álbum ‘Tiempo de Silencio’, que incluía este tema como última canción de la cara B. Esta obra logró eludir la censura que sí afectó a muchas de sus otras canciones, permitiéndole cantarla en conciertos.
Voz rasgada
Desde sus primeras presentaciones, Labordeta experimentó la emoción del público al interpretar su obra. Ángela, también escritora, comenta que su padre se emocionaba tanto, que su voz se rasgaba cada vez que lo cantaba, especialmente cuando el público entonaba el estribillo con las manos unidas. «Eso le producía una emoción terrible, y siempre fue así», apunta su hija.
En un contexto donde la libertad era un sueño anhelado durante las postrimerías de la dictadura, la respuesta del público a su canto —que se considera más un canto del pueblo que un himno oficial— fue «imponente».
Traspasó fronteras y océanos
Labordeta, quien siempre fue feliz con todas sus canciones, encontró en ‘Canto a la Libertad’ un significado especial. Según Ángela, la canción «traspasó fronteras y océanos», convirtiéndose en un símbolo del anhelo de libertad. Su mensaje sereno y firme, ausente de ira, se convirtió en refugio para muchos.
El cariño de los aragoneses y lo que su canción despertaba en la gente, salvó a Labordeta de represalias que siempre lo rondaron, aunque nunca lo alcanzaron del todo. Si bien en varias ocasiones le quitaron el pasaporte, evitó una condena a prisión. Existía «cierto temor» a tocar a alguien de su carisma, según sus hijas.
Ángela también recuerda asistir a conciertos de su padre, en los que cantaba flanqueado por un policía a cada lado.
Aunque en esos momentos de incertidumbre, Labordeta pudo nunca haber imaginado que 50 años después su canto abriría las Fiestas del Pilar en Zaragoza, de las que fue pregonero en 2009, apenas once meses antes de su fallecimiento.
Patrimonio inmaterial y colectivo
En septiembre de 2010, la canción ‘Canto a la Libertad’ fue declarada patrimonio inmaterial y colectivo de Aragón. Se ha convertido en un legado emocional, cantado año tras año por los aragoneses, incluso ante el féretro de Labordeta.
Como diputado de Chunta Aragonesista entre 2000 y 2008, hizo gala de su libertad al pronunciar «a la mierda» a los miembros del PP, quienes intentaban silenciarlo desde la tribuna. Este momento se ha grabado en la historia política de España, donde también mostró su postura pacifista al usar versos de su hermano Miguel en un álgido debate sobre la guerra de Irak.
Un hombre digno y leal
Paula expresa que escuchar a su padre en el Congreso era motivo de orgullo. Labordeta ingresó en la política por sus ideales y amor a su tierra, simbolizando el sentimiento aragonesista moderno, cuya banda sonora fue ‘Canto a la Libertad’. «Era una persona muy digna y leal. Nunca engañó a nadie», agrega.
Hoy, en un contexto donde la crispación ha cobrado fuerza, tanto Paula como Ángela coinciden en que a Labordeta le inquietaría el crecimiento de la extrema derecha y el posicionamiento de muchos jóvenes en ese espectro. «Le daría mucho miedo. Seguro que seguiría luchando», concluye Ángela.
