La Comisión Europea ha anunciado este viernes una multa de 2.950 millones de euros al gigante tecnológico estadounidense Google por prácticas abusivas al menos desde 2014 y hasta la fecha en el sector de la tecnología publicitaria (adtech). Estas prácticas incluyen favorecer a sus propios servicios en detrimento de otros proveedores de la competencia que también ofrecen servicios a anunciantes y editores en línea.
Decisión de la Comisión Europea
La decisión, que se esperaba desde hace días pero que se especuló fue aplazada por las tensiones comerciales entre Bruselas y Washington, implica que Google debe poner fin de inmediato a estas prácticas contra la competencia y, al mismo tiempo, tomar medidas para evitar conflictos de intereses inherentes a lo largo de la cadena de suministro.
Impacto de la sanción
Tras el anuncio de la sanción, la segunda mayor en la historia de Bruselas en un caso de competencia, Google tiene ahora 60 días para informar al Ejecutivo comunitario sobre cómo piensa proceder al respecto. En esa ocasión, los servicios comunitarios evaluarán si las medidas de corrección son suficientes.
Bruselas mencionó que cree que solo la desinversión de Google en parte de sus servicios «abordaría» los problemas señalados.
Antecedentes del caso
El caso se remonta cuatro años atrás, cuando la Comisión Europea anunció el inicio de una investigación en profundidad ante la sospecha de prácticas ilegales por parte de la tecnológica. Según la vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de Competencia, Teresa Ribera, «la decisión de este viernes muestra que Google abusó de su posición dominante en la publicidad digital, perjudicando a editores, anunciantes y consumidores. Es un comportamiento ilegal de acuerdo a las normas antimonopolio de la UE».
Ribera también advirtió que «Google debe ahora presentar una solución seria para abordar sus conflictos de interés» y que, de no hacerlo, la Comisión «no dudará en imponer fuertes medidas».
La importancia de la publicidad online
El Ejecutivo comunitario recordó que muchos editores se apoyan en la publicidad online mostrada en sus sitios para financiar contenidos gratuitos a los internautas. Solo en la UE, en 2019 se destinaron 20.000 millones a la publicidad online.
En este contexto, Google ofrece varios servicios de tecnología publicitaria que sirven de intermediarios entre los anunciantes y los editores para colocar los anuncios en sus páginas web o en aplicaciones móviles.
Prácticas cuestionadas por la Comisión
Entre las prácticas que han sido objeto de examen por parte del Ejecutivo comunitario se encuentra la obligación impuesta por Google de utilizar los servicios DV360 o de Google Ads para comprar espacios publicitarios en la plataforma de YouTube, así como la herramienta Google Ad Manager para colocar anuncios en el mismo canal.
Otro ejemplo de las prácticas que generaron descontento en Bruselas es la aparente ventaja que se daba a Ad Exchange, propiedad de Google, así como las restricciones impuestas por Google a competidores en el acceso a datos con interés publicitario sobre el comportamiento de los usuarios.
