Los bailarines del Ballet Nacional de España (BNE) y de la Compañía Nacional de Danza de España (CND), organizaciones que dependen del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), han decidido desconvocar la huelga que estaba programada para el 19 de diciembre. Esta decisión se da tras la denuncia de sueldos congelados durante 30 años y condiciones laborales consideradas «indignas».
Fuentes del CSIF han confirmado la noticia y han explicado que esta decisión fue fruto de una reunión que tuvo lugar entre sindicatos y autoridades culturales, incluyendo al Secretario de Estado de Cultura en España, Jordi Martí, y la Subsecretaría de Estado de Cultura, María del Carmen Paz. Durante este encuentro, se detectó un compromiso por parte del gobierno, aunque desde el INAEM han enfatizado que este es solo un «proceso de diálogo» donde también han estado involucrados los representantes de los bailarines.
El compromiso, documentado por escrito, implica la negociación de una de las condiciones económicas que exigían los bailarines, que es la equiparación salarial con el personal de la Orquesta Nacional, cuyos sueldos brutos oscilan entre 1.600,00 euros y 4.000,00 euros. Además, desde el CSIF, así como los sindicatos de UGT y Comisiones Obreras, han indicado que se otorgará un «margen de confianza» hasta el primer trimestre de enero. Si no se observan avances, se plantearía nuevamente la posibilidad de huelga.
Los bailarines, quienes denunciaron hace una semana la falta de actualizaciones en sus salarios durante tres décadas, han sido respaldados por fuentes de Cultura que confirman que existe una propuesta que se trabajará conjuntamente con la Secretaría de Estado de Función Pública. En el acta de la reunión a la que se tuvo acceso, tanto el INAEM como el Ministerio reconocen la urgencia de tomar medidas y se comprometen a mejorar el sistema de clasificación profesional de los trabajadores. Martí y Paz están programados para reunirse «a más tardar en enero» con Función Pública para encontrar una solución económica y adecuar el régimen laboral y retributivo de los bailarines.
En declaraciones de una de las bailarinas que planeaba participar en la huelga, se ha señalado que «actualmente tenemos que salir de gira y antes nos pagaban horas de viaje; ahora se ha decidido no pagar esas horas. Salgo a trabajar para ganar un dinero, no para que, con mi dieta obsoleta, tengamos que llevar comida en la maleta». Los bailarines también han manifestado su deseo de «bailar» y realizar su trabajo, sin querer convertirse en «ensayadores». Solicitan que, si no hay presupuesto para giras internacionales, se programen funciones en Madrid.
Los cuerpos de baile de la CND y del BNE han defendido que sus salarios base no han sido actualizados desde 1995, y sus ingresos mensuales actuales, considerados «mileuristas», están «muy por debajo» de los sueldos en otras compañías europeas e instituciones del INAEM. Muchos de ellos han expresado que se ven obligados a tener empleos adicionales para llegar a fin de mes y reiteran la necesidad de condiciones «dignas» que reflejen la excelencia de las instituciones en sus sueldos.
Los bailarines también han mencionado que existen diferencias salariales «notables» en comparación con la Orquesta Nacional, el Coro de la Zarzuela y el Coro Nacional. Han señalado que las horas extra, después de alcanzar las 60 horas trabajadas, dejan de ser remuneradas y se compensan con días libres que raramente pueden disfrutar debido a la exigencia física de sus carreras. Esto provoca un esfuerzo adicional que compromete su salud y afecta negativamente su rendimiento.
Los bailarines han establecido objetivos a corto plazo, incluyendo una actualización inmediata de los complementos retributivos para salir de la «situación urgente de precariedad». A medio y largo plazo, demandan una revisión «profunda y realista» de sus salarios y dietas, así como transparencia y soluciones «urgentes» para garantizar unas condiciones laborales dignas.
Fuentes del CSIF también informaron el pasado jueves que estaba programada una reunión con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que se reprogramó para el miércoles 17 de diciembre, cuando tuvo lugar el encuentro con Martí. Desde el Ministerio de Cultura han expresado ser «conscientes» de la problemática que enfrentan los trabajadores de la CND y del BNE, y mencionaron que lo que se reivindica es poco para los bailarines, quienes son tratados como profesionales con vidas laborales cortas, como si fueran deportistas de élite. Esto se debe a que a los 35 años, a menudo, ya no pueden bailar, y en otros países cuentan con soluciones más efectivas, mientras que en España la situación se ha mantenido sin mejoras desde que comenzaron las protestas en 2014.
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