Comprar legumbres y hortalizas frescas se ha vuelto un 99 % más caro en los últimos diez años, un alarmante incremento que contrasta con la evolución de otros alimentos, como los huevos, que han visto un aumento del 76,8 % y las frutas que han subido un 52,8 %. Estos datos provienen del índice de precios de consumo (IPC) y plantean importantes cuestionamientos sobre el coste de seguir una dieta mediterránea, especialmente en un contexto en el que se celebra el Día de este patrón de hábitos de vida saludable, ampliamente reconocido por sus beneficios para la salud.
Uno de los principales retos que enfrenta esta dieta son los precios de los alimentos recomendados, que tradicionalmente se han representado en una pirámide alimentaria que ha ido evolucionando para adaptarse a los cambios en el estilo de vida actual.
La dieta mediterránea
En cuanto a la alimentación, la dieta mediterránea sugiere consumir una o dos raciones por comida en forma de pan, pasta, arroz o cuscús, preferentemente integrales, según la Fundación Dieta Mediterránea. Además, se recomienda que hortalizas y verduras estén presentes en todas las comidas y que el postre sea principalmente fruta. Este patrón de hábitos saludables también resalta la importancia del aceite de oliva como principal grasa de adición y aboga por el consumo diario de productos lácteos, especialmente yogur y queso, e incorporar pescado azul al menos una o dos veces por semana. También se sugiere un consumo de tres a cuatro huevos por semana, dada su calidad proteica y su funcionalidad como alternativa a la carne y el pescado.
Las hortalizas y su notable encarecimiento
De acuerdo con los índices nacionales de precios para diversas subclases del IPC, en septiembre de 2025, las hortalizas han experimentado el mayor aumento de precios de la última década, con un incremento del 99 % respecto a octubre de 2015. Los huevos y las frutas también han seguido esta tendencia, con un aumento del 76 % y del 53 %, respectivamente. Actualmente, hay un foco especial en el incremento de precios de los huevos, influenciado por una mayor demanda y por la reciente aparición de brotes de gripe aviar que han llevado al confinamiento de gallinas en casi 2.000 municipios españoles.
En la versión inflacionista de la pirámide de la dieta mediterránea, otros alimentos que han subido de precio incluyen el arroz (+43,5 %), el queso (+42 %) y el pescado fresco (+34,6 %) en la última década.
Aceite de oliva: aumento moderado
El precio del aceite de oliva ha aumentado un 21,3 % en comparación con hace diez años, pero se ha incrementado un 50,3 % en los últimos cinco años. Algunos productos de la dieta mediterránea, como el yogur, no han podido ser analizados en el IPC durante la última década debido a que no se consideraban parte de la cesta básica; sin embargo, se ha observado que el yogur ha subido casi un 23,8 % en el último lustro.
El agua embotellada también se encarece
En cuanto al agua, que la Fundación Dieta Mediterránea señala como esencial para una hidratación adecuada (de 1,5 a 2 litros diarios), el precio del agua embotellada ha aumentado un 30 % en los últimos cinco años. En este contexto, el Día de la Dieta Mediterránea, que se celebra este jueves, pone de manifiesto los desafíos contemporáneos, tales como los estilos de vida sedentarios, las propuestas de alimentaciones de conveniencia y el significativo aumento de precios en alimentos frescos y saludables altamente recomendados.
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