Un experto de la Guardia Civil y una jueza de menores han alertado sobre el incremento de la violencia entre los más jóvenes hacia sus progenitores, destacando una alarmante frecuencia de agresiones por parte de hijos hacia sus madres. Estos episodios, que antes eran considerados aislados, ahora se observan semanalmente en los juzgados.
Durante la celebración de la V Jornadas «Contra el maltrato, tolerancia cero», tanto Daniel Moreno, teniente responsable del Equipo Mujer-Menor (EMUME) Central de la Guardia Civil, como Pilar Serrano, titular del juzgado de menores n.º 5 de Madrid, expusieron estas preocupaciones. Ambos coincidieron en la necesidad de abordar este fenómeno que se ha vuelto cada vez más visible.
Una cuestión «invisibilizada»
Los ponentes destacaron el auge de la violencia en la juventud, incluyendo la violencia filioparental, es decir, la violencia ejercida por hijos hacia sus padres. Esta situación ha sido definida como «invisibilizada» y preocupa notablemente a las autoridades. Según Moreno, las madres son las principales víctimas de esta forma de violencia, y el vínculo familiar a menudo dificulta la denuncia de tales comportamientos, ya que los progenitores suelen buscar otras alternativas para resolver el conflicto en casa.
Pilar Serrano también expresó su creciente preocupación, resaltando la tendencia al alza en los casos abiertos relacionados con violencia doméstica e intrafamiliar en los juzgados de menores. «Nos alarmó, porque antes eran cuestiones aisladas, pero ahora lo vemos semanalmente en los juzgados», afirmó la magistrada.
Las reacciones de los adolescentes
Aunque las causas exactas del aumento de este tipo de violencia son desconocidas, se ha señalado que los adolescentes atraviesan momentos complicados y tienden a reaccionar de forma violenta ante cualquier límite impuesto, que habitualmente son establecidos por los padres. Estas reacciones violentas, que se registran en todas las clases sociales, a menudo están precedidas por una sobreprotección, la falta de límites durante su infancia, o por adicciones tanto a sustancias como el alcohol, el cannabis o el uso excesivo de pantallas.
Moreno también matizó que muchas de las discusiones entre padres e hijos suelen derivar de adicciones no relacionadas con sustancias, especialmente aquellas provocadas por el uso de tecnologías. Junto a otros expertos, como Celso Arango, jefe del departamento de psiquiatría infanto-juvenil del Hospital Universitario La Paz, y María Pilar López, directora gerente de la Agencia de la Comunidad de Madrid para la reeducación y reinserción del menor infractor, enfatizó la importancia de una educación en valores basada en el respeto y la tolerancia desde una edad temprana.
Las parejas adolescentes
Durante las jornadas, también se abordó el creciente problema del maltrato en relaciones de parejas adolescentes. Timanfaya Hernández, decana del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, atribuyó este fenómeno a la normalización de conductas que antes eran consideradas inaceptables, como el control y los celos. «No hay nada que enganche más que un circuito de un refuerzo intermitente entre la supuesta pasión y la devaluación», explicó Hernández, añadiendo que este patrón es cada vez más común entre las personas jóvenes, que han crecido con una concepción del amor romántico distorsionada.
El comisario de la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional, Javier de Pedro, comentó que las chicas están dispuestas a tolerar actitudes dañinas, como los celos y el control, que mujeres de generaciones anteriores no habrían aceptado.
