En paralelo, Bruselas ha puesto sobre la mesa ideas de reforma de la PAC, como limitar ayudas por agricultor, cambiar algunas exigencias ambientales por “incentivos” y triplicar los fondos para crisis. Sobre el papel suena a ajuste técnico, pero en la práctica puede reordenar qué tipo de agricultura sale más reforzada y cuál queda más expuesta.
Y hay otro factor que nadie pierde de vista. Si el sector interpreta que hay recorte y más incertidumbre, las protestas podrían volver a las calles, como ya ocurrió en etapas anteriores.
Pesca y una posible revisión de la política común
La pesca también tiene un año marcado en rojo. La Comisión Europea debe pronunciarse en primavera sobre si impulsa y con qué alcance una revisión de la Política Pesquera Común (PPC). La flota pide una reforma “amplia” que modernice normas y las haga más sociales, además de reabrir el debate sobre si se permiten ayudas para renovar barcos.
Aquí la letra pequeña pesa mucho. Renovar flota puede significar mejorar seguridad y eficiencia energética, pero también abre discusiones sobre capacidad pesquera, sostenibilidad y equilibrio de caladeros. Todo a la vez.
Mercosur y un acuerdo que divide al campo europeo
Otro foco es el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), pendiente de voto en el Consejo de la UE y de firma. Francia e Italia promovieron su demora en la última cumbre, en un contexto de protestas agrícolas en Bruselas en diciembre.
Según Agro, el acuerdo suprime aranceles para conservas, aceite de oliva y vino, y facilita el aprovisionamiento de cereales y piensos. La cara menos amable está en el aumento de competencia en importaciones como las cárnicas del bloque latinoamericano. Para el consumidor, el debate suele aterrizar en una pregunta sencilla. ¿Habrá producto suficiente y a qué precio, pero también con qué condiciones de producción y controles?
A ese escenario se suman los “vaivenes” de Estados Unidos y la relación con China, que siguen siendo una fuente de inquietud para los exportadores.
España y la ley pendiente sobre agricultura familiar
En el plano nacional, 2026 arranca con una norma clave en el aire. La Ley de la Agricultura Familiar sigue pendiente y su tramitación se demora, mientras crecen las dudas sobre si saldrá adelante en esta legislatura.
Además, el sector continúa quejándose del aumento de burocracia y de regulaciones. Entre ellas, la implantación de planes nacionales ligados a la Ley de la Restauración de la Naturaleza de la UE, que también afecta al sector primario.
Y atención a un calendario que viene con fecha. La UE empezará a aplicar su ley contra la deforestación en diciembre de 2026, tras el retraso de la normativa, para evitar que el consumo europeo de piensos, cacao, café o madera contribuya a destruir bosques.
2026, en resumen, no pinta como un año tranquilo. La cuestión es si acabará siendo un año de estabilidad o de nuevo sobresalto. El campo y la mar ya están mirando a Bruselas. Y no solo ellos.
La información ha sido publicada en Agro.
